Los procesos electorales retratan a los países y sus sociedades. Muestran sus fortalezas y debilidades, prioridades, preocupaciones y aspiraciones. En este sentido, la elección presidencial de Estados Unidos está revelando imágenes no muy tranquilizadoras.

1. La visión respecto de su propio país.

Las campañas han puesto en evidencia una sociedad totalmente dividida política e ideológicamente. La extrema polarización ha erosionado el centro político hacia posturas radicales. Un estudio del Pew Research Center muestra cómo demócratas y republicanos están más divididos que en el pasado, apartándose de la media y corriéndose hacia los extremos consistentemente liberales o conservadores .

De ahí que los discursos antisistema de Donald Trump, por el lado Republicano, y Bernie Sanders, por el Demócrata, hayan generado mucha mayor adhesión que el de Hillary Clinton, representante del establishment.

Existe una nostalgia por un tiempo que ha quedado rebasado, el de una sociedad mayoritariamente blanca, cristiana y conservadora. Atrás quedó la idílica imagen de la sociedad norteamericana de mediados del siglo XX.

Al mismo tiempo, hay un sentimiento de agravio y decepción de la clase media con el desempeño económico y los efectos (correcta o incorrectamente) atribuibles a la globalilzación.

2. La visión de América Latina (y México).

Sin duda, el discurso provocador y agresivo de Trump hacia México ha acaparado los reflectores. El problema es que el desconocimiento y el prejuicio no son privativos de ese candidato y su partido.

En 2014 Hillary Clinton escribió sus memorias de trabajo como Secretaria de Estado(1). Un recuento detallado de 500 páginas, de las cuales dedica diez a América Latina: 8 a Venezuela y Cuba, 2 a México.

Considerando que el público lector de su relato sea medianamente preparado, sorprende la frase con la que abre el capítulo:

He aquí una pregunta cuya respuesta puede sorprenderlos: ¿Qué región del mundo es destino de más del 40% de todas las exportaciones de los Estados Unidos? Es Norteamérica. De hecho (...) son nuestros vecinos más cercanos: Canadá y México.

Este desconocimiento, aunado a la mala imagen de nuestro país en Estados Unidos no resulta halagador para su segundo socio comercial.

Más aún, preocupa que frente a un electorado dividido y agraviado cobren fuerza las recetas simplonas de nacionalismo, proteccionismo, aislacionismo, racismo y otros ismos que impactarían directamente en la relación de EU con el exterior.

Por su peso específico, el tema medular es la visión de su lugar en el contexto internacional. Desafortunadamente, como dice Joseph Nye, los norteamericanos frecuentemente confunden el papel que juegan en el mundo.

@veronicaortizo

*Apuntes de presentación en foro Las elecciones presidenciales en los Estados Unidos de América, 2016 , INAP-CISAN/UNAM.

(1) Hard Choices. Hillary Rodham Clinton. Simon & Schuster Paperbacks.2014.