Eve Polastri es una aburrida analista de uno de los departamentos menores de los servicios de seguridad del Reino Unido. En su tiempo libre, y casi como hobby, Eve lleva un registro de asesinatos en distintas ciudades europeas, para los que sospecha, la culpable es una mujer: una asesina profesional. Eve (Sandra Oh), es un personaje muy singular, distraída y desenfadada, es incapaz de seguir los protocolos de una oficina donde sus responsabilidades parecen ser casuales e intrascendentes.

Su interés por las teorías de conspiración y los crímenes es tan mórbido como simpático. En forma inesperada, Eve se ve a cargo de proteger al único testigo de uno de los crímenes. Esta responsabilidad ,que en principio le resulta emocionante, la lleva a toparse de frente con una situación para la que no está preparada.

Villanelle es el seudónimo de una asesina profesional muy prolífica. Una psicópata excepcionalmente sofisticada y creativa para llevar a cabo sus misiones. La primera imagen que tenemos de ella, es mientras espera en una heladería a que su futura víctima pase por la calle.

Villanelle (Jodie Comer), intenta sonreír a una niña que toma un helado, para conseguir una sonrisa de vuelta. En silencio observa el comportamiento de los demás y los imita. En esos breves minutos, Comer consigue retratar la complejidad incómoda de su personaje, su simulada empatía y su crueldad. Villanelle es controlada por Konstantin (el espléndido Kim Bodnia de Bron/Broen) con quien tiene una relación complicada.

Estoy hablando de los primeros episodios de Killing Eve (BBC America), uno de los mejores estrenos televisivos del año. Es inusual contar con un thriller internacional, una historia de espías, asesinos profesionales y servicios secretos, donde ambos, protagonista y antagonista, son mujeres (no me viene a la mente ni una sola antes de Killing Eve). Es aún menos frecuente que los creadores se detengan en construir la complejidad psicológica de ambas sin recurrir a estereotipos, fórmulas o caracterizaciones probadas.

Pronto Eve se ve motivada a cazar a Villanelle, pero esta también sabe que Eve está buscándola y decide adelantarse. Un juego del gato y el ratón donde ambas son cazador y presa. Tanto Eve como Villanelle piensan que, en ese juego, ellas son el gato, y la otra está a su merced.

Detrás de esta sorprendente y adictiva serie está Phoebe Waller-Bridge, actriz y productora nacida en Londres, responsable de la sensacional comedia Fleabag (Amazon Prime). Waller-Bridge se asegura de complementar la historia con elementos humorísticos, sin caer nunca en lo paródico o la farsa.

Es claro que Oh no pasaría nunca por británica, por lo que pronto se aclara que aunque nació en la isla, fue criada por sus padres en EEUU. Eso resuelve el la única posible objeción en el casting de esta singular agente del MI-6.

Uno de los grandes aciertos de Killing Eve está en la cuidada inteligencia con que los guiones van revelando, poco a poco, el trasfondo de los personajes. Villanelle es tan buena en su trabajo que empieza a resultarle aburrido, hasta que se obsesiona con Eve y decide correr algunos riesgos. Eve tiene los instintos, pero carece de la malicia y la experiencia en el campo; eso la lleva a cometer torpezas que podemos anticipar, pero que Oh, con su carisma y solvencia, convierte en lecciones morales y profesionales para su personaje.

Sandra Oh (la recordarán por Grey’s Anatomy), fue nominada al Emmy y otros premios por su papel. La serie ganó el premio de la Asociación de Críticos de Televisión como la mejor nueva serie del 2018.

Killing Eve está basada en la serie de novelas de Luke Jennings que inicia con Codename Villanelle (en español fue editada por Libros del Lince después del éxito de la adaptación televisiva como Killing Eve). Jennings es un periodista que ha colaborado para The Observer, Vanity Fair, The New Yorker y Time. La segunda entrega de la serie (Killing Eve: No tomorrow) está programada para marzo del 2019.

Twitter @rgarciamainou

RicardoGarcía Mainou

Escritor

Las horas perdidas

Estudió Ciencias de la Comunicación con especialidad en Radio y Televisión Educativa en la Universidad de las Américas Puebla.

Ha escrito, editado, traducido y diseñado para diversas publicaciones literarias, periodísticas y especializadas: locales y nacionales (Libros de México, Revuelta, De viaje, Cinéfila, La masacre de Cholula, etc.).