A propósito de la edición 88 del Agricultural Outlook Forum que se celebró en la ciudad de Washington, D. C., el pasado 24 de febrero del 2012, se presentó una mesa de discusión sobre el futuro inmediato de las perspectivas de los granos en el mundo.

En dicho panel, participó un consultor de mercados agropecuarios de la República Argentina que habló sobre el presente, el pasado y el futuro de la producción de granos en ese país.

El ingeniero Pablo Andreani hizo énfasis en que actualmente Argentina es el segundo exportador más importante de maíz en el mundo y se cuestionaba si esta situación se debía a un milagro.

La respuesta planteada a dicho cuestionamiento fue que el proceso puede explicarse atendiendo a la historia del rendimiento del maíz por hectárea en el país sudamericano.

En primer lugar, citó que entre 1940 y 1970 el rendimiento del cultivo se mantuvo en alrededor de 2 toneladas por hectárea. A partir de entonces las cosas comenzaron a cambiar.

Hacia principios de los 70 se comenzaron a utilizar tecnologías híbridas, con lo cual se pudo incrementar en 50% la productividad en sólo 12 años (a 3 toneladas por hectárea).

Posteriormente, hacia mediados de los 80, se empezó la práctica de la labranza de conservación, con lo que se logró incrementar el rendimiento en 25% en un periodo de 13 años. Así, en 25 años se pasó de 2 a 4 toneladas por hectárea en promedio.

Más adelante, ya entre 1995 y el 2005, se adoptaron técnicas de labranza cero, se actualizaron las especies híbridas sembradas y se adoptaron mejores prácticas de fertilización.

Enseguida, se comenzaron a utilizar especies genéticamente modificadas. ¿El resultado? En sólo 10 años se pudo más que duplicar el rendimiento por hectárea.

Así, a pesar de un elevado número de siniestros por condiciones climáticas que le significaron a dicho país menos hectáreas cosechadas, le permitieron alcanzar niveles récord de producción.

En resumen, el expositor concluyó que esto no era un milagro sino el resultado de la aplicación y adopción de tecnología.

La conclusión a la que llegamos es que México está 20 años atrás de Argentina.

Los niveles de producción de ese país en los 60 aquí los vimos hasta los 80 y los niveles del 2010 ellos ya los vieron en 1990.

La pregunta con la que nos quedamos es: ¿Qué tenemos que hacer para alcanzarlos??

*Edgar Torres Garrido es director de Estudios y Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]