Uno de los pilares en los temarios de educación financiera es el ahorro. Si éste se combina con una concientización para contribuir en la mitigación del cambio climático, se tiene una fórmula en la que no sólo gana una persona, sino también la sociedad en su conjunto.

Hoy en día, cada vez hay más certeza de que existe un aumento en la temperatura media en la superficie del planeta causado por la actividad de los seres humanos. Es probable que este calentamiento alcance 1.5° C (con escenarios hasta del 2 ° C) entre 2030 y 2052 si continúa aumentando al ritmo actual. 

Este aumento de la temperatura tiene asociadas diversas afectaciones. En el caso de México, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales señaló en 2016 algunas, como regiones del norte del país que se están convirtiendo en terrenos estériles, lo que significa desecamiento de ríos, muerte de especies animales y vegetales e impacto en los mantos freáticos. En la Ciudad de México, en los últimos años, la temperatura se ha incrementado casi 4° C; en las regiones del norte del país las épocas de calor comienzan de manera anticipada y terminan después del tiempo habitual, comparadas con años anteriores, entre otras problemáticas que podrían empeorar si no se toman medidas de inmediato.

En 2019, el INEGI estimó que los gastos en los que tendría que incurrir la sociedad para prevenir o remediar la disminución y pérdida de recursos naturales y el deterioro del medioambiente eran del 4.5% del PIB.

Y no es para menos, la mayoría de los hogares contribuyen con este cambio climático cuando: 

  • Se utiliza energía eléctrica (refrigerador, plancha, focos, microondas, computadora, etcétera), ya que las plantas de generación emiten gases de efecto invernadero (de acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, INECC, una vivienda podría emitir anualmente 1.75 toneladas de dióxido de carbono, CO2). 
  • Se consume gas para la preparación de alimentos o para calentar agua para el aseo personal (de acuerdo con el INECC, una persona que se baña todos los días del año y utiliza en promedio 65 litros de agua caliente al día, emite alrededor de 233 kilogramos de CO2). 
  • Se consume combustible al utilizar un vehículo propio en lugar de caminar, utilizar transporte público o compartir vehículo con compañeros de trabajo, escuela o vecinos (de acuerdo con la Oficina de Eficiencia Energética y Energía Renovable de los Estados Unidos, un vehículo puede consumir típicamente de 6 a 9 toneladas de CO2 por año).
  • Se desperdicia el agua, se contamina o no se acopia de la lluvia o reutiliza de la regadera o lavadora para otras tareas de limpieza.

Como puede observarse, las familias son susceptibles de realizar pagos excedentes innecesarios y, con ello, no sólo desperdiciar el dinero, sino también generar contaminación. Lo anterior se potencia al considerar que, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, en México hay 35.2 millones de viviendas, de las cuales más del 95% cuenta con servicios de energía eléctrica y de agua, 82% utiliza gas para cocinar y 46% tiene automóvil propio. 

En la página del INECC hay acciones muy sencillas de adaptación y mitigación frente al cambio climático, así como un test para conocer la aportación personal a este fenómeno. 

Se pueden cambiar hábitos de consumo, así como utilizar o adquirir equipos que permitan mayor eficiencia de uso y, con ello, no sólo generar un ahorro financiero, sino también contribuir al combate contra el cambio climático. 

*Ela autor es Economista Senior en BBVA Research.

guillermojr.cardenas@bbva.com