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Opinión

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Delirante

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Miguel González Compeán

Dice la Real Academia de la Lengua que un delirante o un delirio es aquel que hace cosas disparatadas, absurdas, como si estuviera en un estado de locura. En las semanas recientes hemos visto ejemplos sobrados de delirios inexplicables.

El asunto es simple. Puede uno estar de acuerdo o no con la racionalidad de Dos Bocas, del AIFA, del transístmico, o del tren maya (este último ya tiene sus locuras ecocidas), pero no pasa de ahí. Uno está de acuerdo o no y cada uno luchará por hacer valer sus argumentos y sus razones de porque una u otra cosa son benéficas o no. Otra cosa es, literalmente, hacer cosas delirantes, como respuesta para un gobierno que cada vez encuentra menos salidas a sus políticas, a sus errores y desatinos.

Trato de acomodar los delirios más recientes de manera enunciativa. Les recuerdo algunos recientes.

No se sabe, en ningún lugar del mundo, que un jefe del Estado haya asistido a la llegada de un avión de carga, como lo hizo AMLO recientemente con el avión que estaba estacionado en el AIFA y que lo hicieron salir del hangar para que el presidente lo recibiera. El propósito es para él muy claro: “yo di la orden de que los aviones de carga llegaran al AIFA y miren ya llegó el primero”. Después nos enteramos que esa empresa que está aterrizando en el AIFA se lleva la carga al AICM, para procesarla, porque no hay aduanas ni suficiente espacio para hacer esas operaciones en el AIFA.

La semana pasada con estupor, escuchamos por primera vez en el mundo un himno hecho a una cosa: el AIFA. Decenas de soldados destacados ahí cataron como si estuvieran con el karaoke el himno que aparecía en sendas pantallas colocadas para el efecto.

Por razones que entiendo, pero me parecen increíbles, ¿cómo alguien cree que podrían pasar desapercibidas el cambio de domicilio, ante el INE, de cerca de 70,000 personas provenientes en su mayoría de la CDMX? La semana pasada nos enteramos qué durante el último mes se han cambiado de domicilio en 4 o 5 secciones electorales en municipios del EDOMEX gobernados por Morena, cuando el promedio histórico no rebasa los 6,000. Es asombroso que se esté fraguando un fraude legal y se crea que nadie se dará cuenta, francamente delirante.

Y sólo porque este espacio no me deja enumerar con detalle la investigación que está haciendo EEUU al Banco del Bienestar por lavado de dinero a través de las transferencias de dinero hechas a mexicanos en Sinaloa, donde el promedio de migración es el más bajo del país o las peleas recientes con la SCJN o el gobierno norteamericano, pero la más delirante de todas consiste en los candidatos a consejeros y consejera presidente del INE.

Todos sabemos que el presidente ha querido destruir al INE con el plan A: con modificaciones constitucionales que fracasaron. Con el plan B: con modificaciones a la ley secundaria que la SCJN sencillamente inhabilitó por tiempo indefinido. O con el plan C: poner de candidatos a un grupo de 6 o 7 de los 20 posibles integrantes de las quintetas que habrán de someterse al pleno de la cámara de diputados, con marcada filiación Morenista, que además no cumplen con todos los requisitos para ser electos, como consejeros, menos aún como presidente del INE, que apunta a ser la hermana de la secretaria del trabajo en el gobierno actual. El delirio tiene una característica extra: el delirante, no se da cuenta de que lo tiene y cree que es la más justificada razón de sus actos. Nada más, pero nada menos también.

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Miguel González Compeán

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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