Los resultados de la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) dados a conocer por la OCDE esta semana muestran una desalentadora fotografía de la educación en México.

La prueba se realiza de manera trianual y evalúa a estudiantes de 15 años. En total se examinaron cerca de 540,000 alumnos de 72 países, en ciencias, lectura, matemáticas y solución de problemas.

El desempeño de los estudiantes de México en ciencias y lectura se mantuvo sin cambios desde el 2006 y el 2009, respectivamente. En matemáticas, el rendimiento mejoró 5 puntos porcentuales por cada tres años entre el 2003 y el 2015.

Seguimos en el último sitio de los países miembros de la OCDE, muy lejos de nuestros socios comerciales, Canadá y Estados Unidos. Dentro de la región iberoamericana, estamos mejor que Brasil y Perú, pero por debajo de España, Portugal, Chile y Uruguay.

Por ejemplo, en ciencias los estudiantes mexicanos obtuvieron 416 puntos. El promedio de la OCDE es 493, Canadá obtuvo 528 y Estados Unidos 496. En lectura logramos 423 puntos, Canadá 527 y EUA 497. En matemáticas alcanzamos 408, Canadá 516 y EUA 470.

Pero, más allá de los números, el informe de la OCDE destaca algunos datos clave:

1. Expectativas inalcanzables. 41% de los estudiantes mexicanos espera trabajar en áreas que requieren formación científica avanzada, el promedio más alto dentro de la OCDE (24%), incluso entre los estudiantes que no logran los mínimos niveles de competencia en ciencias (38% México vs 13% OCDE).

2. Ausentismo y retardos. En México, 26% de los estudiantes declara haber faltado a la escuela una o más veces en las dos semanas previas a la prueba, mientras el promedio de la OCDE fue de 20%. En el mismo periodo 49% de los alumnos mexicanos reportó haber llegado tarde a clases, frente a 44% de la OCDE. Parece trivial, pero los estudiantes faltistas obtienen 23 puntos menos en ciencias que aquellos que no se ausentaron.

3. Impacto socioeconómico. En los países OCDE, los estudiantes con mayor ventaja socioeconómica logran 38 puntos más en ciencias equivalentes a un año escolar , que los de menor nivel socioeconómico. Sin embargo, en México la diferencia es de 19 puntos, la brecha más baja de la OCDE y de Latinoamérica.

Nada que festejar y mucho que reflexionar. Los resultados son una campanada de alerta que debe mover a la acción, para consolidar la reforma educativa.

De lo contrario, seguiremos perdiendo generaciones completas de jóvenes sin los conocimientos y habilidades para sobrevivir en las complejas sociedades modernas.

Twitter: @veronicaortizo