La libertad es tan frágil que cada generación corre el riesgo de perderla cuando no la cuestionamos, no la valoramos y no la defendemos cada día, todos los días. El mundo está lleno de héroes que dedican su vida a explicar, demostrar e inspirar a otros con el propósito de generar conciencia sobre el valor inigualable de la libertad. Como muchos tesoros en la vida, usualmente no la valoramos, simplemente porque la tenemos o la damos por hecho hasta el momento en el que la realidad se agrava y se pone en riesgo o, en casos extremos, cuando ya la hemos perdido.

Tom Palmer, querido y admirado amigo de muchos años, ha escrito mucho sobre la libertad, lo que implica tenerla o perderla. En su libro más reciente Self-Control or State Control? plantea una pregunta que todos tendríamos que hacernos: ¿queremos una vida en libertad y responsabilidad, en la que nuestra dignidad sea respetada en paz y armonía con los demás? O ¿queremos una vida de obediencia, sumisión y miedo hacia un gobierno que promueve la división y el pleito con el propósito de controlar todo?

Nuestra respuesta depende completamente de qué tan dispuestos estamos a tomar las riendas de nuestra propia vida o simplemente dejar que alguien más decida por nosotros. México se encuentra en un momento crítico en el que la libertad está fuertemente amenazada por el cinismo, la mentira, el capricho, la imposición, la manipulación, la irracionalidad y el resentimiento de un hombre que influye negativamente en millones más. La concentración de poder y el cúmulo de malas decisiones en tan poco tiempo apuntan a un deterioro acelerado y creciente de nuestras libertades y derechos. Entre más se expande el tamaño del gobierno, más se contrae la libertad de los mexicanos.

El primer paso para romper este círculo vicioso y evitar caer en una catástrofe es estar conscientes de lo que implica tener dominio personal, valorar nuestra libertad y defenderla, de forma individual y haciendo equipo de manera organizada, creativa y muy estratégica.

Tom Palmer explica algo que resulta indispensable entender: “los gobiernos se constituyen entre las personas no para asegurar nuestra felicidad, sino para garantizar nuestro derecho a buscar la propia felicidad. Cada uno es responsable de su propia felicidad”. México cayó en el engaño de quien prometió un paraíso que, a pocos meses, tiene más cara de infierno que otra cosa. Más nos vale entender que la propia conciencia y el autocontrol son el primer paso para empezar a liberarnos de este control (con tendencia a ser absoluto) del estado. Si lo entendemos y somos más solidarios unos con otros, podremos detener el deterioro y cambiar el rumbo para lograr verdadera prosperidad compartida.

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.