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Cáncer de próstata en México: señales de alerta y claves para detectarlo
Columna invitada

El principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de próstata es la edad.
La próstata es una glándula masculina encargada de producir parte del líquido que forma el semen. En un hombre joven, su tamaño es aproximadamente el de una nuez; sin embargo, con la edad puede aumentar sin que esto represente necesariamente un padecimiento maligno.
El cáncer aparece cuando las células de esta glándula comienzan a multiplicarse sin control. La enfermedad puede avanzar lentamente sin presentar síntomas claros, por lo que la atención médica y la detección oportuna desempeñan un papel importante.
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El principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de próstata es la edad; el riesgo también aumenta cuando existen antecedentes familiares.
Entre las señales que pueden presentarse están cambios en la forma de orinar: chorro de orina débil o interrumpido, mayor frecuencia urinaria —principalmente durante la noche—, goteo al terminar de orinar, dolor o ardor al orinar y presencia de sangre en la orina. También puede haber dolor en la espalda, la cadera o la pelvis.
Un reto en méxico
En México, el cáncer de próstata continúa siendo uno de los principales problemas de salud entre los hombres y es la principal causa de muerte por tumores malignos en mayores de 60 años. En 2025, se registraron 7,595 casos nuevos y 7,173 defunciones.
Sin embargo, no es un padecimiento exclusivo de los adultos mayores. Tan solo en el grupo de 45 a 59 años se registraron 388 defunciones. Estas cifras refuerzan la importancia de la detección oportuna, especialmente porque cerca de 70% de los pacientes acuden a valoración cuando la enfermedad se encuentra en una etapa avanzada.
Estudios y diagnóstico
No todos los problemas de próstata significan la presencia de cáncer, pues también pueden relacionarse con otros padecimientos no malignos. Por ello, ante cualquier cambio, es recomendable acudir a consulta médica.
Desde hace varios años, la Secretaría de Salud cuenta con un programa específico para la detección oportuna de este tipo de cáncer, que contempla la prueba de antígeno prostático específico (APE) y la exploración física. De acuerdo con los resultados, los pacientes pueden ser referidos a atención especializada y, si es necesario, someterse a una biopsia.
El tratamiento debe individualizarse de acuerdo con las características de cada paciente y de la enfermedad. Entre las alternativas se encuentran la cirugía, radioterapia, quimioterapia y tratamientos hormonales.
Es importante que los hombres conozcan los factores de riesgo y las posibles señales de alerta, y que busquen atención médica ante cualquier cambio. La valoración profesional permite determinar si es necesario realizar estudios adicionales y establecer el tratamiento adecuado.
* Liliana Yeudel Torres Torres es epidemiologa y coordinadora regional IMSS Bienestar Ciudad de México.

