Zeitoun. Fuerzas israelíes mataron a 58 palestinos en la frontera de Gaza, lo que significó un derramamiento de sangre no visto desde los días más violentos en el verano del 2014 cuando la franja palestina fue sometida durante 51 días a la más dura ofensiva militar por parte de Israel.

Decenas de miles de palestinos se habían concentrado en los bordes del territorio vallado. Muchos fueron a manifestarse pacíficamente con sus hijos portando banderas, en contra del traslado de la Embajada de EU de Tel Aviv a Jerusalén y con motivo de la Marcha del Retorno, para conmemorar siete décadas de Nakba (catástrofe), la expulsión y huída de 750,000 palestinos con la creación del Estado de Israel y la guerra entre israelíes y árabes, en 1948.

Pero las protestas se tornaron violentas. Algunos jóvenes llevaban cuchillos y cortadores de cercas. En un punto de reunión al este de la ciudad de Gaza, los organizadores urgieron a los manifestantes por los altavoces a irrumpir a través de la valla.

Los francotiradores israelíes estaban decididos a no permitir que los manifestantes se acercaran a la línea divisoria, así que lanzaron gases lacrimógenos y dispararon. Ningún soldado israelí resultó herido e Israel recibió una condena generalizada por el uso excesivo de la fuerza.

Más de 2,700 personas resultaron heridas, según el Ministerio de Salud palestino. Más de la mitad de ellas recibió disparos. La mayoría de los muertos son jóvenes de entre 20 y 30 años; al menos cinco de ellos, adolescentes, dijo el ministerio.

La ONU dijo que “los responsables de violaciones de derechos humanos deben rendir cuentas” y Human Rights Watch describió los asesinatos como un “baño de sangre”. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, fue más duro al hablar de una “masacre” continua hacia el pueblo palestino. Turquía y Sudáfrica, por su parte, anunciaron que estaban retirando a sus embajadores de Israel.

La administración de Trump, sin embargo, culpó a Hamás por la pérdida de vidas. “La responsabilidad de estas muertes trágicas recae directamente sobre Hamás”, dijo a periodistas el subsecretario de prensa de la Casa Blanca, Raj Shah. “Israel tiene derecho a defenderse”.

La violencia fue un contraste discordante con las sonrisas, caras de satisfacción y ambiente festivo que se vivió en la embajada de EU en Jerusalén en su inauguración y que contó con la presencia de  la primera hija de Trump, Ivanka, y su esposo, Jared Kushner.

Jerusalén se llenó de banderas israelíes y estadounidenses y de carteles que rezan “Trump make Israel great again” (Trump hace que Israel vuelva a ser grande).