Santiago. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, desató polémica tras intentar explicar dos veces una desafortunada frase en la que afirmó que existe responsabilidad de las mujeres en la violencia machista, durante este lunes en el discurso de promulgación de una nueva ley que amplía la tipificación del delito de feminicidio.

“A veces no sólo es voluntad de los hombres de abusar, sino también la posición de las mujeres de ser abusadas”, afirmó el mandatario en un discurso en el cual apareció acompañado de su esposa, Cecilia Morel, y de la ministra de la Mujer, Isabel Plá.

“Tenemos que corregir al que abusa y también tenemos que decirle a la persona abusada que no puede permitir que eso ocurra y que la sociedad entera la va ayudar y respaldar en denunciar y en evitar que esos hechos sigan ocurriendo”, agregó Piñera.

Las repercusiones no se hicieron esperar: “Es intolerable culpar a la víctima de la violencia de género, más aún en el contexto de la promulgación de la #LeyGabriela. Es una declaración desde la ignorancia que violenta a las mujeres, especialmente a las víctimas de violencia”, afirmó un comunicado del Observatorio Contra el Acoso sexual en Chile.

Ante la polémica, el mandatario chileno hizo llegar un nuevo mensaje a la prensa, sin aceptar preguntas: “Quiero ser muy claro: la posición de nuestro gobierno es tolerancia cero contra todo tipo de violencia o abuso contra las mujeres”, aseveró.

Y en redes sociales, también intentó enmendar su frase.

“Las cosas claras: jamás he dicho que la mujer pueda tener responsabilidad. Lo que dije es que muchas mujeres abusadas no pueden denunciar y no reciben protección eficaz y a tiempo”, escribió.

Las declaraciones de Piñera ocurren en la semana en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Se espera en Santiago realizar una gran concentración. El año pasado, la conmemoración reunió a más de 200,000 mujeres.

Promulgación de ley

El mandatario promulgó el lunes la llamada ley Gabriela, nombrada así en honor de Gabriela Alcaíno, asesinada por su novio en el 2008, que sanciona hasta con 40 años de prisión el asesinato de una mujer en el marco de una relación de noviazgo, ampliando la ley chilena de feminicidio que consideraba sólo las muertes ocurridas en el seno del matrimonio o una relación de pareja con convivencia.