Bogotá. Indígenas, profesores, estudiantes y sindicatos marcharon el día de ayer 21 de octubre, en Colombia, en una nueva jornada de protestas para exigirle un cambio de rumbo al gobierno conservador de Iván Duque.

Miles se volcaron a las calles en medio de la pandemia para elevar la presión sobre el mandatario con el cuarto “paro nacional” desde que subió al poder en agosto del 2018.

Esta vez la multitud se congregó en torno al reclamo por el repunte de violencia en zonas apartadas del país tras el acuerdo de paz del 2016, que desarmó a la poderosa guerrilla de las FARC.

“La movilización de los pueblos significa para nosotros esperanza, significa para nosotros resistencia y significa para nosotros la rebeldía que nos invita a levantarnos en contra del gobierno nacional (...) que prefiere evadir de manera mezquina su responsabilidad de garantizar la paz”, dijo la activista Francia Márquez en medio de la marcha.

En Bogotá, epicentro de las protestas, los manifestantes avanzan a pie y en caravanas hacia el centro de la ciudad con consignas variopintas contra las políticas del gobierno.

A la marcha se sumaron unos 7,000 indígenas del suroeste del país, una zona castigada por la peor embestida de grupos armados que financia el narcotráfico.

Los pueblos originarios exigen desde el 10 de octubre un cara a cara con el presidente, pero ante su negativa se movilizaron hasta llegar a Bogotá el domingo.

Las masivas protestas contra el gobierno comenzaron en noviembre del 2019 y marcaron un hito en Colombia.

La violencia financiada por el narcotráfico ha dejado 68 masacres en lo que va del 2020, según el observatorio independiente Indepaz.

Colombia el país más desigual entre los 37 socios de la OCDE, arrastra un desempleo de 19.6% y una informalidad laboral que afecta a casi 50% de los trabajadores.