Jerusalén. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, inculpado por corrupción en tres casos distintos, anunció que retiraba su petición de inmunidad tan sólo una hora antes del voto en el Parlamento sobre esta cuestión.

Netanyahu, que se juega su futuro político en las elecciones del 2 de marzo, comentó: “Informé al presidente del parlamento de que retiraba mi petición de inmunidad. Más tarde, desmentiré las acusaciones ridículas formuladas en mi contra”, dijo en un comunicado el jefe de gobierno.

“Pero de momento no dejaré que mis adversarios políticos utilicen esto para enturbiar el proceso histórico que estoy liderando”, añadió.

Tras el anuncio de Netanyahu, el procurador general de Israel, Avichai Mandelblit, que le inculpó en noviembre por corrupción, abuso de confianza y malversación en tres casos diferentes, declaró haber entregado el acta de acusación al tribunal de Jerusalén.

Una formalidad que no había hecho hasta ahora para dejar espacio a “un debate sobre la demanda de inmunidad del primer ministro al parlamento”, indicó su oficina. El tribunal ahora tiene que fijar una fecha para el inicio del juicio.

Demostrar su inocencia

La ley israelí determina que un ministro inculpado tiene que dimitir, pero no se aplica al primer ministro. Aunque puede mantenerse en el cargo, Netanyahu no tiene inmunidad frente a la justicia, por eso la había pedido a principios de enero al parlamento.

El primer ministro espera una victoria en las elecciones para protegerse de la justicia. Pero los partidos de oposición convencieron a una mayoría de diputados de que examinaran su demanda de inmunidad antes de las elecciones, un voto crucial que Netanyahu se arriesgaba a perder.

“El acusado Benjamin Netanyahu, primer ministro de nuestra nación, tiene que abandonar inmediatamente la política, ocuparse de sus problemas penales y dejar que nos ocupemos de Israel”, dijo por su parte Nitzan Horowitz, el presidente del partido de izquierda Meretz.