Casi la mitad de Gales, incluida su capital Cardiff, estará bajo confinamiento a partir de este fin de semana en un intento de frenar una segunda ola de coronavirus, ante un rebrote que puso a Londres en un "punto de inflexión".

El ministro galés de Sanidad, Vaughan Getting, anunció este viernes que a partir de las 18:00 del domingo estará prohibido entrar o salir de las ciudades de Cardiff y Swansea sin una razón válida, como ir a trabajar o a la escuela.

Las mismas disposiciones entrarán en vigor el día anterior en Llanelli.

Entre las medidas introducidas está la prohibición de reunirse en interiores con personas con las que no se comparta domicilio.

"Estas medidas reflejan la gravedad de la situación", dijo Getting en rueda de prensa.

Así, sumando las restricciones que ya se aplican en otras localidades, un total de 1.5 millones de galeses, casi la mitad de la población de esa nación británica, volverá a ver sus movimientos limitados por el Covid-19.

El Reino Unido, país más castigado de Europa con casi 42,000 muertes confirmadas, espera evitar otro confinamiento a nivel nacional pero ante la evolución de los contagios no lo descarta.

La tasa de reproducción del virus, es decir el número medio de personas infectadas por cada portador, no deja de aumentar y se sitúa ahora entre 1.2 y 1.5 en el país.

Este viernes, Londres fue añadida a la lista de áreas bajo estrecha vigilancia del gobierno.

"Londres se encuentra actualmente en un punto de inflexión muy preocupante", dijo el alcalde laborista Sadiq Khan en un comunicado, destacando el aumento del número de llamadas a servicios médicos y admisiones en hospitales, incluidos los cuidados intensivos.

La Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) estima que en la semana que terminó el 19 de septiembre hubo 9,600 nuevos casos diarios en Inglaterra, lo que representa un aumento del 60% con respecto a la semana anterior.