Varsovia. La velocista olímpica bielorrusa Krystsina Tsimanóuskaya, que partió de Tokio de forma precipitada por un conflicto con las autoridades deportivas de su país, llegó la noche del miércoles a Polonia, donde le concedieron un visado humanitario, ante el temor de represalias en Bielorrusia.

El gobierno polaco indicó haber otorgado también un visado humanitario al marido de la velocista bielorrusa.

"Puedo agregar que en este momento el marido de la señora Tsimanouskaya también obtuvo un visado humanitario polaco" declaró en Varsovia a la prensa Piotr Müller, portavoz del gobierno.

Críticas a su federación

La atleta explicó el domingo haber escapado a ser repatriada por la fuerza a Bielorrusia, días después de haber criticado a la federación de atletismo de su país en los Juegos Olímpicos de Tokio, cuya cabeza es uno de los hijos del dictador Lukashenko.

Según Tsimanóuskaya, la federación bielorrusa quería obligarla en un primer momento a participar en los relevos del 4x400 metros, ante lo que la atleta mostró su indignación ya que solo tenía previsto correr los 100 y los 200 metros.

Miembros del cuerpo técnico del equipo de atletismo bielorruso se presentaron en la habitación de la atleta en la Villa Olímpica el domingo y le ordenaron hacer las maletas para llevarla a la fuerza al aeropuerto de Haneda, Tokio. Temiendo ser encarcelada si regresaba, Tsimanóuskaya obtuvo ayuda del Comité Olímpico Internacional (COI) y protección policial mientras estaba en el aeropuerto. Luego se refugió en la embajada de Polonia en la capital japonesa.

La atleta no se ha pronunciado ni en su salida de Tokio ni en su tránsito por Viena donde hizo escala antes de llegar a Polonia, pero debería tomar la palabra hoy en Varsovia, según la oposición bielorrusa a favor de la democracia.