Teherán. Los rescatistas iraníes buscaban a posibles sobrevivientes del sismo de magnitud 7.3 que el domingo por la noche sacudió el oeste de Irán y varias regiones iraquíes, dejando más de 400 muertos y varios miles de heridos.

La mayoría de las víctimas de la catástrofe fueron registradas en Irán, en donde el balance provisorio aumentaba la noche del lunes hasta 421 muertos y más de 7,300 heridos todos en la provincia occidental de Karmanshah, fronteriza con Irak.

En este último país el balance oficial ascendía a ocho muertos y 336 heridos.

Con la caída de la noche, las autoridades se enfrentaban al desafío de refugiar y alimentar a decenas de miles de personas obligadas a dormir en la fría intemperie por segunda noche consecutiva.

“Las necesidades inmediatas de la gente son las tiendas, agua y alimentos”, declaró a la televisión estatal iraní el general Mohamad Ali Yafari, jefe de los Guardianes de la Revolución, el ejército de élite de la República Islámica. El epicentro del temblor se situó unos 50 km al norte de Sar e Pol e Zahab, la ciudad más afectada por el sismo, en donde murieron 280 personas.

Según varios medios iraníes, una mujer y un bebé fueron rescatados vivos de entre los escombros por la mañana en esta ciudad, de 85,000 habitantes.

La televisión estatal mostró imágenes grabadas durante la noche en Sar e Pol e Zahab que muestran edificios de cinco o seis pisos sin fachadas pero cuyas estructuras y pisos resistieron al temblor.

Fotos de la agencia Isna tomadas por la mañana en la misma ciudad muestran coches aplastados por los escombros al pie de los edificios cuyos muros cayeron pero cuyas estructuras resistieron.

Según responsables locales, el hospital y la mitad de las escuelas de la zona resultaron dañadas.

En la vecina provincia de Dalahoo, muchas localidades quedaron destruidas a 100% según el prefecto local, citado por la agencia Tasnim.

De acuerdo con el gobierno se distribuyeron 22,000 tiendas, 52,000 frazadas, casi 17 toneladas de arroz, 100,000 conservas y más de 200,000 botellas de agua.

Al final de la tarde, las autoridades locales indicaron que todas las carreteras que se habían cerrado debido a los corrimientos de tierra habían vuelto a abrir en la provincia de Kermanshah, pero la electricidad no se había restablecido en Sar e Pol e Zahab.

“Mis dos niños estaban durmiendo cuando la casa empezó a derrumbarse (...) Pasamos horas en la calle hasta que los trabajadores de ayuda nos llevaron a una escuela”, dijo Hojjat Gharibian, una de las personas que quedó sin hogar en la ciudad iraní de Qasr-e Shirin.

Alemania, Francia, el Reino Unido, Rusia, Siria y la ONU enviaron sus condolencias y tanto Berlín como Naciones Unidas ofrecieron ayuda.