Jerusalén. Israel expulsó el día de ayer al director de la organización Human Rights Watch (HRW) en Israel y los Territorios Palestinos, Omar Shakir, que se convierte en la primera persona en ser expulsada del territorio israelí, en el marco de una serie de medidas contra una campaña de boicot al Estado hebreo.

Desde el 2017, Israel prohíbe la entrada a su territorio de cualquier extranjero que esté acusado de apoyar la campaña BDS (boicot, desinversión, sanciones) contra el país. Pero, según el ministro de Asuntos Estratégicos israelí, Shakir, que tiene nacionalidad estadounidense, es el primero en ser expulsado en virtud de esta medida.

Israel rehusó renovar su visado a finales del 2018, acusándolo de apoyar el BDS, lo que Omar Shakir desmiente. Tras una serie de recursos, el Tribunal Supremo israelí aprobó a principios de noviembre su expulsión.

“Espero que en un día mejor vengan a acogerme aquí. Un día en el que todos, israelíes y palestinos, verán respetados sus derechos humanos y que la igualdad para todos sea la norma”, afirmó Shakir en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv.

Más de 600,000 israelíes viven en colonias de Cisjordania y de Jerusalén Este, unos territorios ocupados por Israel desde 1967 donde viven alrededor de 3 millones de palestinos. 

Democracia “restringida”

“No recuerdo ninguna otra democracia que haya bloqueado el acceso a un investigador de Human Rights Watch”, declaró Kenneth Roth, director de HRW. “Esto demuestra el carácter cada vez más restringido de la democracia israelí”, añadió. Shakir continuará ocupándose de Israel y de los Territorios Palestinos, pero desde el extranjero.

“Israel, como cualquier país, tiene la potestad de decidir quién tiene el derecho de entrar y trabajar en el interior de sus fronteras”, justificó el Ministerio de Asuntos Estratégicos, punta de lanza de la campaña israelí contra el BDS.