Teherán/Abu Dabi. Los “crímenes” cometidos por Estados Unidos contra Irán no impiden que pueda haber intercambios “cuidadosamente reflexionados” entre los dos países, declaró el día de ayer 22 de noviembre, el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Said Khatibzadeh.

“El futuro de las relaciones entre Irán y Estados Unidos no es simple”, reconoció Khatibzadeh durante una rueda de prensa en Teherán, en un momento en el que el gobierno de Hasan Rohani multiplica las señales de apertura hacia el presidente electo estadounidense Joe Biden.

El presidente electo de Estados Unidos dijo que quiere un cambio en la política de “presión máxima” del republicano contra Teherán y habló de un posible regreso de Washington al acuerdo del 2015.

Precisamente ayer 22 de noviembre, desde Abu Dabi Mike Pompeo, secretario de Estado de Trump, aprovechó su gira por Oriente Medio para insistir en su política de “presión máxima” contra Irán, que promete endurecer hasta el final, con la esperanza de que el futuro presidente Joe Biden haga “buen uso” de ella.

“Esta administración esta aquí hasta el 20 de enero” y “seguirá aplicando sus políticas hasta el final”, aseguró.

“Espero que (el próximo gobierno estadounidense) haga buen uso de esta relación de fuerzas favorable que la administración intenta obtener para empujar a los iraníes a comportarse como un país normal”, insistió, bajo anonimato, este responsable que pareció reconocer implícitamente que el poder pasará al demócrata.

Pompeo reiteró la necesidad de combatir “la influencia nefasta de Irán”. En Jerusalén, publicó un comunicado para afirmar que “la campaña de presión máxima contra el régimen iraní continúa siendo extraordinariamente eficaz”.

Trump mantuvo durante sus cuatro años de gobierno una serie de concesiones a Israel. Biden podría buscar equilibrios.