Ottawa. La renuncia de una de sus ministras aumentó la presión sobre el jefe del gobierno de Canadá, Justin Trudeau, en momentos en que arrecia la polémica sobre denuncias de intervención de su gabinete para evitar un juicio a la empresa SNC-Lavalin, implicada en un vasto escándalo de corrupción en Libia.

Desmentidas por Trudeau, las revelaciones del diario Globe and Mail provocaron la peor crisis en el gobierno electo en el 2015, a pocos meses de elecciones legislativas que se anuncian difíciles para el Ejecutivo.

Este martes, la ministra de Veteranos de Guerra, Jody Wilson-Raybould, anunció su renuncia por Twitter.

Según el diario, que publicó sus revelaciones el jueves basándose en fuentes anónimas, Wilson-Raybould habría intervenido cuando era ministra de Justicia y a pedido del gabinete del primer ministro, para que la fiscalía acordara un compromiso con la megaempresa canadiense SNC-Lavalin que le evitara a ésta un juicio penal a cambio del pago de una multa.

La casa madre de la firma y varias de sus filiales en los sectores de la construcción y desarrollo internacional habían sido acusadas formalmente en el 2015 por la policía federal canadiense de corrupción de agentes públicos extranjeros y fraude.

SNC-Lavalin, un gigante del sector de la ingeniería que emplea a 50,000 personas en todo el mundo, es responsabilizada de haber pagado alrededor de 40 millones de dólares en sobornos para la obtención de contratos en Libia en tiempos del régimen de Muammar Gaddafi.

De acuerdo con Globe, Jody Wilson-Raybould ignoró los pedidos del gabinete de Trudeau, lo que le valió ser destituida como ministra de Justicia y degradada a la cartera de Veteranos de Guerra a mediados de enero.

Wilson-Raybould no explicó las razones de su repentina dimisión.

Gaddafi, muerto, todavía está dando de qué hablar. Su legado incomoda a más de uno.