El departamento de Estado de Estados Unidos fortalecerá la seguridad en los puestos diplomáticos ubicados en zonas peligrosas, al incrementar la presencia de guardias marines y una mejor protección contra incendios, en respuesta a los ataques a una misión diplomática en Liba, presuntamente desprotegida, anunció ayer personal de la dependencia.

Una comparecencia en el Senado sobre lo que salió mal durante el ataque el 11 de septiembre en el que murieron cuatro estadounidenses, entre ellos el Embajador John C. Stevens, rápidamente se centró en la cuestión del dinero y cuánto se necesita para proteger a los diplomáticos estadounidenses en los entornos más peligrosos de todo el mundo.

La aún secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha pedido al Congreso un adicional de 750 millones de dólares para contratar a más de 150 agentes de seguridad, de acuerdo con un funcionario.

El Pentágono se ha comprometido a enviar a cerca de 225 guardias marines más a los puestos de media y alta amenaza diplomática, comentó el subsecretario de Estado Thomas Nides a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

El presidente del Comité, el senador demócrata John Kerry, afirmó que algunos en el Departamento de Estado no vieron el bosque debido a los árboles , mientras las condiciones de seguridad se deterioraban en Bengasi.

Kerry, quien se espera sea elegido por el presidente Obama para suceder a Clinton, no identificó a ninguna persona por tal culpa.