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Finanzas Personales

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La Inteligencia Artificial y tus finanzas personales (Parte 2 de 5)

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Joan Lanzagorta | Patrimonio

Joan Lanzagorta

En la primera parte comentamos que la inteligencia artificial puede ser muy útil para manejar algunos aspectos de tu vida financiera, siempre que la uses bien. Es muy buena para ordenar información, explicar conceptos y ayudarte a ver cosas que no habías considerado. Pero comete errores, sus respuestas cambian según cómo le preguntes y suele ser demasiado complaciente: te da la razón aunque no la tengas.

Hay también otros problemas. Buena parte del material con el que la entrenan viene de Estados Unidos, y eso se nota en sus respuestas. Cuando le pides que te arme un portafolio de inversión, tiende a hacerlo desde la perspectiva estadounidense. En un estudio, los portafolios que propuso tenían más de 93% en acciones de empresas de ese país y muy poca diversificación internacional. Pero además mostró otros sesgos: más de la mitad del dinero iba a fondos de gestión activa, que cobran comisiones bastante más elevadas que un ETF indexado de bajo costo, y hasta 28% se concentraba en las tres acciones más negociadas del momento, que en un índice global amplio pesan 9%.

Lo mismo pasa con impuestos, pensiones o productos financieros: si no le dices claramente que vives en México, puede contestarte con las reglas de otro país.

Aun si le aclaras, la IA responde casi inmediatamente con el conocimiento que ya tiene, que quizá ya no esté vigente. Como sabes, todos los años hay reglas nuevas o nuevas interpretaciones. Si la IA cree que sabe, aunque tenga búsqueda web habilitada, muchas veces no la utilizará: contestará con lo que ya tiene en la memoria. Y eso puede ser un problema. Hace poco conocí la historia de unos viajeros a quienes no dejaron abordar su vuelo porque no tenían el permiso electrónico de entrada que pedía el país al que iban. Le habían preguntado a la IA si necesitaban visa, les dijo que no y nunca lo verificaron.

Por otro lado, como mencioné en la primera parte, cada modelo puede responder cosas completamente diferentes. Un grupo de investigadores en Estados Unidos hizo la prueba. Les planteó a siete de los asistentes de IA más conocidos exactamente el mismo caso: una familia con sus ingresos, sus gastos y sus metas. Y les pidió dos recomendaciones.

La primera, cuánto dinero debía tener la familia en su fondo para emergencias. Una IA recomendó 19,500 dólares; otra, 37,500. Casi el doble, para la misma familia. Eso tiene consecuencias: si tu fondo es demasiado pequeño, una emergencia te podría obligar a endeudarte; con uno demasiado grande, tendrías dinero detenido que podrías estar invirtiendo para tus metas de largo plazo.

La segunda, cómo invertir si la familia tenía un perfil conservador. Unas IAs sugirieron tener 15% en acciones y otras 45%, es decir, el triple. Con 15%, es posible que tu dinero apenas le gane a la inflación. Con 45%, en una caída fuerte del mercado podrías ver pérdidas que una persona conservadora difícilmente aguantaría sin vender. Incluso, una IA cambió su recomendación cuando la familia se describió como afroamericana, sin que cambiara nada más del caso.

Por eso es importante entender el porqué de esas respuestas, cuestionarlas con criterio y no tomarlas como verdad absoluta.

También mencioné en la primera parte que los modelos de inteligencia artificial son demasiado complacientes y tienden a darte la razón. ¿Por qué sucede esto? Porque en parte los entrenan con las calificaciones que las personas les ponen a sus respuestas. Y a las personas nos gusta que nos den la razón. El resultado es un modelo que aprende a complacer. En 2025, OpenAI tuvo que dar marcha atrás con una actualización de ChatGPT porque se había vuelto demasiado complaciente con sus usuarios.

Con el dinero, eso es peligroso. Si le cuentas lo mucho que te gusta un departamento y después le preguntas si te conviene comprarlo, lo más probable es que te encuentre buenas razones para hacerlo. En lugar de ayudarte a contrastar tus ideas, confirma tus propios sesgos.

Y lo hace con argumentos que suenan muy bien. En otro experimento, un mayor número de personas eligió el peor de dos fondos de inversión cuando se lo recomendaba un chatbot que cuando se lo recomendaba un asesor humano que cobraba comisión por venderlo.

Por eso, cuando una respuesta te convence demasiado rápido, sobre todo si coincide con lo que ya pensabas, vale la pena detenerte y cuestionarla. Un buen asesor te dice lo que necesitas oír, aunque no te guste. La IA, si no la cuestionas, te dirá lo que quieres oír.

En la tercera parte te voy a explicar cómo preguntarle para que te ayude a pensar mejor.

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Joan Lanzagorta

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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