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Tu currículum visto desde el otro lado de la mesa

Joan Lanzagorta | Patrimonio
Casi todos los días veo en LinkedIn a personas que están buscando trabajo. Publican su currículum en el feed pidiendo que lo compartan, etiquetando a 154 empresas distintas, a ver si alguna lo ve. O mandan mensajes directos a sus contactos, incluso a gente que no conocen o con quien no han hablado en años, con textos genéricos como “hola, te mando mi CV, por si sabes de algo”.
Lo entiendo bien. Quien busca empleo muchas veces está bajo presión: necesita un ingreso pronto y quiere salir de la incertidumbre lo antes posible. Yo he estado también en esa situación. La gente hace lo que puede, lo que tiene a la mano o lo que a alguien le ha funcionado.
Pero a veces es importante ver las cosas desde el otro lado de la mesa: desde el punto de vista del reclutador.
Cuando una empresa decide contratar es porque tiene una necesidad: un área que no da resultados, un proyecto que no avanza o que necesita más manos, o un proceso que cuesta demasiado.
El reclutador necesita encontrar a la persona adecuada entre cientos de candidatos. Además, cada candidato es una apuesta: si no funciona, es otro problema que resolver, que suele tener un costo muy elevado, tanto en tiempo como en dinero.
Por lo general, un reclutador tiene una enorme cantidad de currículums sobre la mesa. La gran mayoría de la gente describe lo que hacía en posiciones anteriores, pero raramente sus logros. Por ejemplo: “responsable de la agenda del director, organización de juntas y eventos para la compañía, manejo de itinerarios de viaje, registro y conciliación de gastos”.
Esto lo hace cualquier asistente de dirección. Todas las personas que han ocupado ese puesto hacen esas mismas actividades. Describir lo que hacías no contesta la pregunta que tiene el reclutador: ¿esta persona es la que necesito, la que va a resolver el problema que tengo de la mejor manera?
Los currículums así se pierden entre todos los demás. No destacan porque la enorme mayoría es igual: una descripción genérica del puesto que se ocupaba.
Entonces, para “destacar” la gente hoy usa formatos modernos: dos columnas, colores, íconos y habilidades medidas con circulitos. Por ejemplo, se pone “inglés” y se llenan cuatro de cinco circulitos, para representar un nivel de 80%.
¿Qué significa esto? ¿Puede negociar un contrato en inglés, puede hablar con proveedores extranjeros y resolver problemas sin ayuda?
Un reclutador no interpreta circulitos. Es mucho mejor poner: “inglés fluido”. El diseño puede llamar un poco la atención, pero no contesta esa pregunta.
De hecho, yo he contratado a mucha gente y confieso que cuando empezó esa moda de “formatos de currículums bonitos que destacan”, a cada uno le dedicaba unos cinco segundos. Si al primer vistazo notaba que el contenido era genérico, pasaba de largo, más rápido que con los otros. La gente se preocupa demasiado por la forma y no por el fondo, que es lo que los puede hacer destacar sobre todos los demás.
Prefiero mil veces un currículum serio, sin artilugios visuales, pero que realmente me diga quién es esa persona, qué logros concretos ha tenido, qué valor agregado me puede dar. Esas personas son las que quiero entrevistar.
También están los mensajes aleatorios que llegan de gente que ni recuerdas, simplemente para adjuntar el CV “por si sabes de algo”. Cuando me llega uno, siempre contesto amablemente, porque empatizo con la necesidad, y lo envío al área de recursos humanos tratando de ayudar. Me piden el favor, les hago el favor. Pero no puedo hacer mucho más.
Sería mucho más efectivo un mensaje personal, de presentación, señalando por qué quiere trabajar en la empresa, qué lo hace diferente a otros candidatos, cómo me puede ayudar, y adjuntando un currículum que describa lo que ha logrado en posiciones anteriores. Una persona así destaca y tiene muchas más probabilidades de conseguir, al menos, una entrevista.
Esta forma de buscar trabajo “a ver si es chicle y pega” no suele ser una estrategia efectiva. Quizá funcione en posiciones muy operativas, donde se necesitan personas que sepan hacer cosas mecánicas y que cubran un hueco. Pero no sirve si estás buscando una posición en la que puedas hacer la diferencia.
Una búsqueda inteligente, con estrategia, enfocada en las empresas que te interesan puede hacerte encontrar un trabajo incluso mejor que el que tenías. Lo digo por experiencia.
Escribe tu currículum pensando en quien lo va a leer. No describas tus actividades, sino los problemas que resolviste y la diferencia que marcaste en cada puesto. Haz networking inteligente, con estrategia, aportando algo y haciendo notar tu valor.
Así es como las empresas empiezan a pelearse por ti.

