Usualmente cuando se obtiene un crédito hipotecario con algún banco, éste viene acompañado de alguna cobertura, como los seguros de vida o de daños, los cuales se deben revisar para ver que cumplan con la protección adecuada.

“Los créditos hipotecarios son compromisos a largo plazo durante el cual se está expuesto a sufrir algún daño moral o material, es por ello que las instituciones financieras incluyen como requisito para otorgar el financiamiento la contratación de un seguro de daños y otro de vida, y algunas añaden otro para el caso de desempleo del acreditado”, explicó la Condusef.

El seguro de daños es una cobertura para el inmueble hipotecado, en donde se paga la suma asegurada en caso de siniestro conforme a lo establecido en el contrato o póliza, en los términos de las coberturas contratadas. Aquí, la institución de crédito es la primera beneficiaria.

Por su parte, el seguro de vida es una cobertura que paga la suma asegurada al beneficiario preferente, que es la institución bancaria que otorga el crédito, si quien obtuvo el préstamo llega a fallecer. En la mayoría de los casos se incluyen también las coberturas de responsabilidad civil y desempleo.

“Este tipo de protección en conjunto resulta de suma importancia, sobre todo ante fenómenos como los sismos ocurridos en septiembre del 2017”, precisó la Condusef.

Agregó que un seguro permite que muchas familias puedan afrontar problemas por la pérdida de sus hogares e, incluso, de sus familiares, con las consecuentes complicaciones económicas que ello implica.

No obstante, justo fue  tras los sismos de septiembre del 2017 que estos seguros recibieron muchas críticas, ya que cubrían sólo al crédito y no al usuario.

En su momento, la Condusef declaró que tras los sismos de septiembre del año pasado se observó que seguros de daños eran insuficientes para proteger completamente a los usuarios, ya que sólo protegían a la institución bancaria y los usuarios terminaban pagando por una casa que habían perdido.

Aseguradoras, reprobadas

De acuerdo con la evaluación realizada por la Condusef a 16 instituciones que ofrecen estos seguros, las compañías quedaron reprobadas debido a incumplimientos contractuales.

“Se evaluaron 16 instituciones: 13 en seguros de vida y 11 en seguros de daños. El promedio de calificación obtenido por producto fue de 4.6 y 4.4 respectivamente sobre un máximo de 10, en ambos casos reprobatoria”, detalló.

La institución evaluó expedientes reales de clientes que adquirieron, recientemente, un crédito hipotecario para verificar el cumplimiento de la normatividad aplicable en protección de los usuarios.

Se revisó la solicitud de consentimiento, la carátula de la póliza, el certificado, las condiciones generales, el recibo de pago de primas, información en la página web y el Folleto de Derechos Básicos del Asegurado y Publicidad.

En el caso de la solicitud, los incumplimientos más recurrentes que se identificaron fue que no contenía o coincidía el número de registro con el que está en los contratos de adhesión de seguros, no cumplía con la leyenda de registro ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) o no cumplen con la tipografía de ley.

En lo que se refiere a la póliza, ésta no incluía el nombre del beneficiario preferente, no indicaba la operación del seguro, el número de póliza y el número de certificado, o no refería la fecha de vigencia de la póliza y del certificado.

Asimismo, la Condusef identificó problemas en las condiciones generales, ya que éstas no incluyen el anexo de preceptos legales, no contienen la información respecto de la terminación anticipada del contrato así como la cláusula de improcedencia de pago por la comisión de delitos.

“A la fecha, las instituciones de seguros han solventado, en su mayoría, las observaciones emitidas por esta comisión”, aseveró la Condusef.

Por ello, la Condusef recomendó a los usuarios que, al momento de obtener un crédito hipotecario, revisen la suma asegurada, la documentación que reciba, así como solicitar la información relativa en caso de un siniestro y exigir la documentación necesaria.

Asimismo, refirió que es importante identificar plenamente los derechos y obligaciones que se tienen como asegurado.

Nuevo modelo

Ante las críticas realizadas por la Condusef, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguro (AMIS) y la Asociación de Bancos de México (ABM) empezaron a trabajar, desde el año pasado, en un nuevo modelo de seguro para las coberturas que se dan a través del crédito hipotecario.

Recaredo Arias, director general de la AMIS, indicó en conferencia de prensa que el próximo martes se reunirían con la Condusef para pulir el nuevo modelo.

“Es muy importante dejar constancia de que, no obstante el cambio de gobierno, nosotros hemos seguido trabajando responsablemente en sacar esto, porque además, como recordarán, es algo que nosotros hicimos como una autorregulación, no es algo que haya sido impuesto por la autoridad”, acotó.

El directivo agregó que buscan que el usuario tenga el aseguramiento adecuado, al igual que la institución bancaria, sin importar la etapa del crédito.