Suele definirse al patrimonio como el conjunto de bienes, derechos y obligaciones pertenecientes a una persona y que son susceptibles de estimación económica. Cuando se habla de planeación patrimonial esta comúnmente se asocia a la realización de un inventario de activos y pasivos, a la respectiva designación de los herederos o beneficiarios y a temas legales, fiscales y administrativos que surgen en el proceso. 

Sin embargo, la planeación patrimonial va más allá del patrimonio, hay otros elementos importantes que no deben olvidarse, como aquellas situaciones que podrían ocurrir en vida o después de la muerte. Es importante dejar una guía clara al respecto, ya que al faltar la persona o en una situación de emergencia, se podrían generar momentos y situaciones que sean sumamente complicados para la familia y otros seres queridos.  

Para ello es fundamental que se tenga cierta apertura para hablar de algunos temas y de igual forma, compartir con familia información básica, como dónde se encuentran documentos clave, los contactos de personas relevantes y la existencia de recursos disponibles, pero sobre todo asegurarse de que comprendan cuáles son los deseos de la persona para determinadas situaciones, lo cual les permitirá tener una reacción más eficiente y evitar problemas cuando sea el caso.  

Se debe abordar, por ejemplo, el tema de la salud. Ante una incapacidad por edad avanzada o por enfermedad ¿cuál será la expectativa de la persona? o ¿cómo le gustaría que se actuase en el momento que no pudiera valerse por sí misma? Si fuera necesaria atención médica especial y permanente, ¿preferiría ser atendido en casa o en un lugar especializado? 

¿Y si fuera indispensable declarar un estado de interdicción? Este deberá ser tramitado por la familia ante un juez y comprenderá la designación de un tutor para representar a la persona legalmente y tener la responsabilidad sobre su cuidado y sobre la administración total del patrimonio mientras se encuentre con vida. En este caso es importante tener claro a quién se consideraría apropiado para tomar este rol. Pensar y comunicar donde se dejarán instrucciones y recursos económicos suficientes para facilitar su propio cuidado. 

Si dentro del patrimonio personal se cuenta con alguna empresa, ¿quiénes podrán tomar el liderazgo en momentos de ausencia temporal o permanente? ¿se tiene contemplado un protocolo familiar? 

Otro punto trascendente es cómo dejar plasmada la visión como grupo familiar, es decir, la continuación de valores y acciones en el futuro cuando la persona ya no se encuentre físicamente presente. ¿Cómo podrá mantenerse unida a la familia y lograr un ambiente colaborativo? Al respecto pueden considerarse casos de éxito a través de la creación de una fundación, la cual además de contribuir a la sociedad con fines filantrópicos permite estrechar los lazos familiares en una causa común. 

Cuando existe algún familiar que hoy tiene una condición especial física o mental, y la persona quiere asegurarse de protegerlo cuando ya no esté, es necesario pensar en quién podrá hacerse cargo y dónde se colocarán los recursos apropiados. En estos casos, además de transmitir esos deseos, será clave el que éstos queden vinculados de manera legal a través de figuras como el fideicomiso. 

Adicionalmente, vale la pena comentar que en los últimos años ha cobrado mucha relevancia el proveer una solución para las mascotas. En términos jurídicos, una mascota pudiera considerarse como un bien, pero la realidad es que éstas se vuelven seres queridos en la familia y requieren atención especial. Prueba de lo anterior es que hoy en el mercado se encuentran diferentes opciones de seguros médicos y de gastos funerarios para mascotas. Y aunque no es posible designar como heredero a una mascota, sí podrá encontrarse la forma de asignar recursos o cuidados a través de un responsable.

Finalmente, ¿se tiene algún deseo especial para cuando llegue el fallecimiento?  Estos son temas sensibles que van más allá del patrimonio. Comunicar los deseos es muy importante, ya sea que se hagan en alguna reunión a puerta cerrada con la familia, pláticas cordiales uno a uno o si son difíciles expresar en una conversación, siempre se puede intentar a través de alguna carta. Para algunos casos, será relevante hacerlo por escrito y de forma legalmente vinculante. Si no se comunica la visión que tiene para cuando ya no se esté en el plano terrenal con respecto a los deseos personales y del patrimonio, es posible que no se actúe como se esperaba cuando haya llegado el momento. Siempre y en cualquier situación, más vale prevenir.

*El autor es Director de Planeación Patrimonial - BBVA Banca Patrimonial y Privada

felipe.sevilla@bbva.com