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Empresas y consumidores recortaron gastos al arranque del 2026

En enero la inversión fija en territorio mexicano descendió 1.1% mensual, mientras que el consumo privado sorprendió con una baja de 1.6%; para la primera, se trató del enero más débil que se haya observado desde el 2018 y para el segundo, desde el 2009.

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La contracción de la demanda interna durante enero coincide con el descenso de 0.9% mensual del Indicador Mensual de la Actividad Económica registrado durante el mismo mes.

Octavio Amador

Tras un resiliente cierre del 2025, la demanda interna de la economía mexicana inició con debilidad el 2026, lo que se reflejó en sendas caídas de la formación bruta de capital fijo (inversión fija) y del gasto en bienes y servicios de las familias en territorio nacional (consumo privado) durante enero pasado.

De acuerdo con el Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo, publicado este lunes por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), en el caso de la inversión fija se observó un descenso mensual de 1.1%, que es el más pronunciado para un enero desde el 2018 (-2.2 por ciento).

En tanto, el consumo privado bajó 1.6%, que es, a su vez, el mayor desliz para un mes igual desde el 2009 (-2.7%), según el Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP), también publicado este lunes por el Inegi.

Ambas caídas llamaron la atención por el optimismo moderado con el que concluyeron el año. En el caso de la inversión fija, destaca que se interrumpió una racha de tres meses de recuperación.

Este repunte de finales del 2025 fue alentador porque permitió recortar levemente la pérdida anual del indicador, que cerró el año con un descenso de 6.3% y no de 7.5%, como se registraba hasta el mes de septiembre.

La mejora estuvo apuntalada por una reactivación de los gastos en construcción y la inversión pública, lo que coincidió con la activación de proyectos ferroviarios de pasajeros en el Bajío y el Norte del país.

Sin embargo, en enero hubo caídas en los dos grandes pilares de la inversión, siendo los gastos en maquinaria y equipo los del descenso más marcado (-1.1%), mientras que los gastos en construcción bajaron 0.8 por ciento.

Desde la perspectiva del comprador, el lastre se ubicó en la inversión privada, que cayó 1.8%, en contraste con la pública, que subió 2.8 por ciento.

Cabe recordar que, producto de su caída, entre el 2024 y el 2025 el peso de la inversión fija como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) bajó de 23.8 a 22.4 puntos porcentuales.

El indicador resintió la incertidumbre por un viraje de la política comercial estadounidense –frecuentemente errática– hacia posiciones más proteccionistas y la cautela ante los posibles efectos en el clima de negocios doméstico tras reformas como la judicial.

Además, pasó factura el proceso de consolidación fiscal del gobierno mexicano, mediante el cual se redujo el déficit fiscal de 5.8% a 4.9% del PIB de un año a otro, reflejándose en una menor inversión pública.

De acuerdo con analistas, hacia adelante las perspectivas de la inversión fija continúan siendo inciertas debido a la falta de certeza sobre la revisión del T-MEC.

“En este contexto, la inversión podría prolongar el bajo dinamismo observado en los últimos meses”, opinaron en un reporte Janneth Quiroz y Kevin Louis Castro, economistas del Grupo Financiero Monex.

Consumo sorprende a la baja

Del lado del consumo, la caída mensual de 1.6% –la peor para un enero desde el 2009, cuando cayó 2.7%– refleja cifras negativas en todos los componentes, siendo el consumo de bienes importados el de peor desempeño, con una caída de 6.8 por ciento. En tanto, el gasto en bienes de origen nacional descendió 0.9%, mientras que el dirigido a servicios lo hizo 0.5 por ciento.

El decremento del consumo privado fue superior al que anticipaba el propio Inegi, que apuntaba a -0.6%, de acuerdo con su Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP), que fue publicado a mediados del mes pasado.

La debilidad del consumo en el inicio del año destaca en medio de la resiliencia que había mostrado, especialmente a partir del segundo semestre del 2025. Esta le permitió terminar el año en terreno positivo, con un crecimiento de 1.1%, luego de que había concluido en rojo la primera mitad del 2025.

El 2025 fue el quinto año consecutivo de desaceleración del indicador, luego de los saltos de 8.4%, 4.8%, 4.2% y 2.6% vistos en el 2021, 2022, 2023 y 2024, respectivamente.

En el 2025 jugaron a favor del consumo el crecimiento sostenido del salario real en el sector formal, la resiliencia del crédito (que se benefició de una menor tasa de referencia del Banxico) y la expansión de programas sociales (se sumaron programas de pensiones a mujeres de más de 60 años y becas a estudiantes de educación básica).

En contrapunto, afectaron la marcada desaceleración de la creación de empleo formal, así como la caída del flujo de remesas.

“Pese a la caída mensual, las perspectivas hacia adelante apuntan a una relativa resiliencia, apoyada por los recortes a la tasa de interés de referencia por parte de Banxico y por el impulso asociado a la Copa Mundial de la FIFA, que se celebrará parcialmente en México durante el verano”, opinaron los analistas de Monex sobre las perspectivas del consumo este 2026.

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Gráfico EE

Octavio Amador

Editor de Empresas y Negocios en El Economista

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