Grupo Televisa ha confirmado que analiza la separación de uno o más de sus negocios en nuevas empresas independientes entre sí. El anuncio fue recibido en los mercados y por los analistas como una señal de cambio positiva en la estrategia de la compañía ante el hecho de que la división de contenidos se mantiene con altibajos, mientras que la de telecomunicaciones, aquella que englobaría a las marcas Izzi Telecom y Sky, corre el riesgo de estancarse en sus números particulares.

 

“Quizá en el futuro haya un escenario en el que no todo se mantendrá por debajo del mismo paraguas, porque no hace sentido o porque generará más valor para los accionistas”, dijo Alfonso de Angoitia el viernes en conferencia con analistas, ya en su primer día como copresidente de la compañía.

 

Una escisión de divisiones permitiría a Televisa potenciar de mejor manera todo el vuelco realizado desde el 2013 en el negocio de las telecomunicaciones fijas con la compra de varias cableras regionales, la reconfiguración de Cablevisión en Izzi Telecom más un marco regulatorio que le brindó oportunidades, pues se facilitaría al conglomerado llevar a bolsa la unidad escindida (spin-off), levantar capital para la expansión de redes y de paso evitar que su acción siga castigada en los mercados.

 

Una separación en esa división también abriría espacio para que la nueva empresa defina de manera más puntual los planes a seguir en su mercado particular, sin preocuparse en cómo sus acciones repercutirán de manera negativa en el brazo de contenidos. Habría más liquidez para concretar en definitiva los planes y para perseguir otros, ya que Televisa lleva más de dos años sin poder configurar una oferta de triple play como advirtió en julio del 2015; primero sobre la red de Telmex y más recientemente sobre la infraestructura de Izzi para crear un combo con Sky, esta última oferta prometida para septiembre del 2017, pero que tampoco llegó a tiempo.

 

“Ellos crecieron con el respaldo de su core business que son los multimedios e hicieron una hábil expansión en telecomunicaciones, que no todos los grandes multimedios de la región han logrado hacer. Hay dos ventajas de separar las empresas de telecomunicaciones de las de medios: podrían saltearse potenciales limitaciones regulatorias a la concentración cruzada y Televisa queda con mayores libertades para los manejos financieros de la unidad escindida”, dijo Gustavo Fontanals, investigador de la Universidad de Buenos Aires.

 

“Podría elevar el nivel de deuda de esa unidad con el respaldo en sus activos de infraestructura y de mercado; sacarla a la bolsa o asociarse, sin que eso implique modificar su control en la unidad de medios de comunicación”, agregó el experto.

 

Jorge Fernando Negrete, jefe en Mediatelecom Policy & Law, opinó: “Cuando cotizas en bolsa como grupo, si una de las empresas anda mal se exponen los resultados del grupo en general. Por esa razón es la práctica de separar en divisiones, minimizando la contaminación con los malos resultados. Claramente ese es el caso. Eso es parte de un proceso muy técnico de consolidación de activos y estrategias sectoriales. Televisa tiene un reto que AT&T ya resolvió: la integración tecnológica, de procesos y de filosofía de negocios de su división de cable y TV de paga”.

La relación con AT&T por Sky

AT&T está a la espera de que el regulador en Estados Unidos le autorice la compra de Time Warner, con lo que podría configurar planes de internet y voz más contenidos audiovisuales de gran demanda en ese mercado, pero también en México, como recoge un expediente del Instituto Federal de Telecomunicaciones del 15 de agosto sobre ese particular.

 

Televisa y AT&T son socias en el lucrativo Sky y cualquier plan que la televisora tenga para ese sistema de paga como accionista mayoritario tendrá que conseguir la complacencia de la telefónica, dijo Juan Gnius, analista en telecomunicaciones de TyN Media Group. Sky es por estos días uno de los negocios que más dinero dejan a Televisa, aproximadamente 23% de los ingresos totales del grupo, y también a AT&T, cita el expediente P/IFT/150817/487 del IFT.

 

Pero Sky ya empieza a enviar señales de posibles estancamientos. En una muestra rápida de los reportes financieros de Grupo Televisa se advierte que Sky sumó 166,303 suscripciones en el tercer trimestre de 2015, 123,064 suscripciones en el tercer trimestre de 2016 y 1,801 cuentas en el mismo periodo de 2017. En la comparativa del periodo julio-septiembre de 2015 y de 2016, Sky adicionó cerca de 872,000 clientes, pero comparado con el mismo periodo del 2017 el avance fue marginal, de 88,220 nuevos usuarios. Sky ya está enfrentando retos, coincidieron Juan Gnius, de TyN Media Group, y Salomón Padilla, del despacho especializado en telecomunicaciones SAC Abogados.

 

“Los primeros que se van a beneficiar son esos negocios, porque ya se dieron cuenta que no están funcionando con la visión de una integración vertical con la que se están manejando. (Una escisión) les permitirá concentrarse mejor en cada negocio”, dijo Salomón Padilla. “Digan lo que digan, los números no son buenos, en ninguno de los negocios; si hay utilidades es porque hay recortes y compras (de cableras), pero llegaría un momento en que ya no habría para dónde”.

 

Los números del negocio de cable dan la razón a Padilla. En su reporte a bolsa del tercer trimestre del 2017, Televisa reportó, en números redondos, 4 millones 123,000 cuentas de video, mientras que un año antes la cifra se ubicó en 4 millones 240,000 suscriptores. Los números generales en cuanto las mediciones como Unidades Generadoras de Ingresos o UGIS, sin embargo, terminaron en positivo gracias a que más gente contrató servicios de datos a las cableras de Televisa.

 

Así como Televisa pudo ingresar en telecomunicaciones, otras empresas de medios ya han escindido sus brazos de cable e internet. Una de ellas es el argentino Grupo Clarín, que al inicio de 2017 empezó con las separaciones de su filial Cablevisión Holdings.

 

“La lectura era que estar con todos los negocios juntos, el que empujaba los números era Cablevisión y los medios digamos tradicionales eran un lastre. Con la escisión, Televisa se libera de problemas y puede pensar en los negocios de futuro y en aquellos que son más o menos planos, y su acción no seguirá siendo castigada en la bolsa por los malos números de sus otros activos”, dijo Juan Gnius, de TyN Media Group.

 

Televisa tuvo una utilidad neta de 1,664.4 millones de pesos en el tercer trimestre del 2017, desde los 1,380.5 millones del tercer trimestre de 2016 y los 6,545.8 millones de pesos del mismo lapso de 2015. No actuar a tiempo puede hacer que los malos números de una división terminen por afectar todo su negocio.

 

“Esto ya lo esperábamos, pero pienso que se tardaron; que se debió haber dado hace dos años, cuando ya se exhibía que había problemas internos de función de la política para tomar decisiones”, dijo Salomón Padilla, de SAC Abogados. “Por fin habrá decisiones apegadas a negocio, no como se venían manejando, como una empresa familiar cuando el mercado había cambiado. Vamos a ver cómo se adaptan y cómo cambian su filosofía en estos 90 años que llevan de historia”.

nicolas.lucas@eleconomista.mx