China y Rusia ocuparían el lugar de Estados Unidos si decide abandonar el TLCAN, lo que provocaría además en México un nuevo resentimiento de vecino distante, advirtieron hoy expertos y dos ex diplomáticos estadunidenses que sirvieron en ese país.

¿Por qué crear una oportunidad para China y Rusia para penetrar el mercado mexicano de energía?, cuestionó el exembajador John D. Negroponte, en torno al amago del presidente Donald Trump de sacar a Estados Unidos del tratado comercial, si no se logra un acuerdo favorable a Estados Unidos.

Negroponte, quien fungió como embajador en México de 1989 a 1993, aludió a la posibilidad de que, como resultado de una eventual salida de Washington del acuerdo, China y Rusia podrían cubrir las necesidades de energía que México suple con importaciones, muchas de las cuales provienen de Estados Unidos.

“Un área que me tendría muy preocupado si no fuéramos a renovar o abandonáramos el TLCAN -personalmente no creo que lo haremos, pero si fuéramos a hacer eso-, es el sector energético”, dijo el diplomático retirado durante un evento en la conservadora Fundación Heritage.

Hizo notar el momento óptimo que México ofrece a las exportaciones energéticas, al referir la reciente reforma energética en el vecino del sur, sumada al hecho de que Estados Unidos se ha convertido en un productor de energía barata, además de la decisión de incluir un capítulo energético en el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).

Juan Zárate, ex asesor adjunto de Seguridad Nacional para Contraterrorismo en la administración de Barack Obama, advirtió igualmente que una salida del acuerdo podría generar un mayor sentido de resentimiento en México hacia Estados Unidos, como ha quedado evidenciado en varias encuestas.

“Si nos retiramos, habrá un sentimiento de resentimiento, (...) de una manera que lastima no sólo a Estados Unidos, en términos de lo que existe en el terreno de lo posible, sino también del lado mexicano”, advirtió el experto.

Zarate dijo que ese sentido de abandono que podría generar en México la salida de Estados Unidos del TLCAN, “es exactamente donde los chinos y otros actores están dispuestos a jugar, de manera que me preocupa el efecto de propagación”.

El exembajador Earl Anthony Wayne coincidió por su parte en que una acción de este tipo podría llevar a Estados Unidos a ser percibido de nueva cuenta como un vecino distante, y ese es un periodo al que “no queremos regresar”.