Entrevista a Arancha González, directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional (OIT).

La incertidumbre que se vive a nivel global generada por el conflicto comercial entre Estados Unidos y China ya comienza a impactar en diferentes sectores, entre ellos, el de las inversiones, debido a que se han frenado las mismas, el comercio internacional está creciendo menos de lo esperado.

En entrevista para El Economista, Arancha González, directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional aseguró que las medidas unilaterales impuestas por el gobierno estadounidense de Donald Trump en materia comercial han traído consecuencias en diferentes sectores.

La primera es que se ha notado una ralentización del comercio internacional. “De acuerdo con las últimas cifras de la Organización Mundial de Comercio indican que el comercio está creciendo por debajo de su potencial”.

En segundo lugar, asegura la experta, se ha observado una caída en la inversión, aunado con que el crecimiento de la economía mundial ha sido lento y, finalmente, el resultado de dichas medidas tendrá como resultado un incremento de los precios a los consumidores.

“El alza en los precios de los consumidores es preocupante, sobre todo porque a los estadounidenses se les prometió una baja impositiva y lo que nos dicen los números es que habrá un aumento en los costos” aseguró González.

“El resultado de todas esas medidas unilaterales es malo para Estados Unidos, es malo para China, pero también es malo para el conjunto de la economía mundial, es malo para los países que estén o no involucrados”.

Asimismo, la directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional indicó que lo más peligroso de que se prolongue este conflicto es que cause inestabilidad estructural de la economía mundial y que la falta de confianza repercuta en la generación de empleos.

“Lo que está ocurriendo es que numerosas empresas no están tomando decisiones de inversión, están esperando que se calme la tormenta para tomar decisiones estructurales, uno no decide donde se pone su fábrica de un día para otro, ni toma en cuenta esa serie de factores y ahora es estar sometido en una crisis de indecisiones e incertidumbre, es así como las empresas lo leen”.

En su experiencia, recomendó que para aminorar el impacto del problema se debe trabajar en una diplomacia callada y discreta, tratando de llevar a la mesa de negociación a los involucrados.

“Se debe buscar una diplomacia discreta con China y Estados Unidos, buscando construir un consenso internacional”, consideró.

El país

Sobre México, Arancha González refirió que ha visto numerosos estudios donde se hacen especulaciones de quién podría ocupar el espacio que pudieran dejar vacío los chinos, y México es un candidato para ello, pero también la Unión Europea.

Con respecto al nuevo Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos (T-MEC), señaló que su futuro todavía es incierto, ya que posibles cambios en el marco de la competitividad comercial les afectaría.

“La incertidumbre generada por el futuro de la fuerza del T-MEC les afecta directamente, no sólo a los empresarios mexicanos, ni a los canadienses sino a todos, porque los tres países tienen un tejido industrial tremendamente integrado en una cadena de producción que se extiende a ambos lados de las fronteras”.

Finalmente, agregó que en México como en otros países en el mundo se puede mejorar la competitividad de la industria con reformas internas que reduzcan el costo de hacer negocios, que se genere mayor infraestructura y de mejor calidad que ayude a las empresas a ser más eficientes. Además de que se mejoren los procedimientos aduaneros, que se recorte la burocracia y que se mejore el acceso de las empresas al crédito.

“Si se tiene esto, eso no se ve afectado por el conflicto comercial, y puede ser una fuente que compense el hándicap de competitividad causado por las medidas multilaterales y comerciales”, explicó.

Perfil

  • De nacionalidad española
  • Es licenciada en Derecho por la Universidad de Navarra y posee un postgrado en Derecho Europeo por la Universidad Carlos III de Madrid, España
  • Entre los años 2002 y 2004 fue la portavoz de la Comisión Europea para el comercio y consejera del Comisario de Comercio de la Unión Europea.
  • Ocupó el puesto de jefa del Gabinete del Director-General de la Organización Mundial del Comercio (OMC), entre los años 2005 y 2013.
  • Actualmente es la directora ejecutiva del Centro de Comercio Internacional desde septiembre del 2013.