El plan de Hacienda para reactivar a la economía “no es una solución al problema de estancamiento económico”, ni será ningún otro paquete que derive del gasto público; la verdadera solución está en la certidumbre para la inversión privada, sostuvo el sector empresarial.

“La clave para reactivar el crecimiento es cómo estimular positivamente dichas decisiones privadas. Se ha insistido una y otra vez que para ello se requiere de decisiones de política económica con solidez que sean convincentes y provean certidumbre, acompañadas de una narrativa congruente de parte de la autoridad. Es indispensable que el gobierno tome esa ruta con determinación”, advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector privado (CEESP).

En su análisis semanal, el organismo privado aglutinado en el CCE, dijo que ante las consecuencias de un estancamiento económico prolongado, sería muy importante que el gobierno justificara la rentabilidad económica y social de sus prioridades emblemáticas.

 

Por el lado de las inversiones públicas, mediante las evaluaciones de costo beneficio social que manda la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y, por el lado de los programas sociales, mediante objetivos y reglas de operación y padrones claros y transparentes, y con evaluaciones de impacto independientes, rigurosas y regulares.

“El paquete fiscal no representa una solución de raíz al problema de estancamiento económico. Más aun, es probable que ningún paquete de medidas de gasto público, con o sin impacto presupuestario o a través de la banca de desarrollo, represente una solución, ya que el principal problema es la falta de dinamismo de la inversión privada y, en menor medida, del consumo. Estas variables están determinadas principalmente por decisiones privadas”, dijo el CEESP.

Para contar con certeza las decisiones privadas de consumo e inversión que generan crecimiento económico efectivamente lo hagan, se requiere de que las políticas públicas sean convincentes y creíbles, es necesario que se justifiquen clara y adecuadamente, bajo argumentos económicos de congruencia, rentabilidad y sostenibilidad, abundó.

Luego de que los analistas económicos pronosticaran a la baja el crecimiento económico de México para el 2019, marcando un punto de recesión y que posteriormente, el INEGI anunciara un crecimiento de 0.1% en el segundo trimestre, el CEESP mencionó que se generó confusión sobre el estado de la economía.

“El entorno de desaceleración, el apego a decisiones de política económica irreflexivas (como aquellas tomadas bajo votaciones a mano alzada) y que aparentemente no tienen rentabilidad económica y social, y el discurso oficial incongruente son factores que pueden haber contribuido a que diversos organismos y especialistas corrigieran a la baja en diversas ocasiones sus pronósticos de crecimiento para el presente año, que en la mayoría de los casos ya se ubican por debajo del 1.0%”, aseguró.

El sector privado aplaudió las acciones de la Secretaría de Hacienda y del reconocimiento de la debilidad de la actividad económica y de la inversión. No obstante, aún si se diera en su totalidad el paquete, el efecto del crecimiento no se presentaría en este año, sino que se esparciría en el tiempo, quizá en más de dos ejercicios.