El poliestireno es uno de los plásticos más utilizados en el mundo y uno de los que menos se recicla. Se usa para fabricar envases de frutas y verduras, vasos de yogur, entre otras cosas, y es responsable de generar importantes emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

En el 2016, la producción mundial anual de poliestireno alcanzó los 24 millones de toneladas y consumió 50,000 millones de litros de petróleo, más de 2% de las reservas mundiales de petróleo, según el Consejo Mundial de Energía. Pero si pretendemos limitar el calentamiento global a un aumento por debajo de los 2 grados centígrados, un tercio de las reservas mundiales de petróleo tendrán que permanecer en el suelo, según un estudio publicado por la revista científica Nature en el 2015.

En Ville d’Anjou, en los suburbios de Montreal, Canadá, la empresa Polystyvert­ perfeccionó un proceso de reciclaje que liberaría 83% menos de emisiones de GEI que la producción de resina virgen.

“Sólo existe un puñado de soluciones para el tratamiento del poliestireno”, asegura Andrée-Lise Méthot, fundadora y socia directora de Cycle Capital Management, una plataforma de tecnología limpia con oficinas en Canadá, Estados Unidos y China. “Su método consiste en disolver el plástico en aceites esenciales para que pueda transportarse más fácilmente”.

Según datos de Recyc-Québec,  empresa de recuperación, reutilización y reciclaje del gobierno de Quebec, 80% de los residuos de poliestireno generados por los ciudadanos de la provincia canadiense se tiran a la basura y menos de un tercio de los desechos recibe tratamiento.

La técnica desarrollada por Polystyvert­ consiste en disolver el poliestireno en un concentrador lleno de aceites esenciales.

El líquido se vierte luego a través de una malla, que atrapa cualquier material no disuelto, y se purifica por floculación.  Los contaminantes restantes forman escamas que se pueden retirar fácilmente. Por último, se agrega un líquido aislante para separar 80% de los aceites esenciales. La pasta final se lava para purificar el poliestireno, que luego se convierte en gránulos transparentes a 98% de pureza, utilizables para fabricar una gran variedad de productos.

La multinacional Sony fue la primera en aplicar técnicas de disolución para facilitar el reciclaje de poliestireno en los años 80 y 90, pero finalmente abandonó sus experimentos para centrarse en el sector de la electrónica. “Estudié la patente de Sony para reproducir su método”, explica Solenne Brouart Gaillot, fundadora de Polystyvert, “pero no tuvimos éxito”. Finalmente fue el profesor Roland Côté de la Universidad de Quebec en Trois-Rivières quien logró en el 2014 desarrollar un nuevo proceso patentable.

El pasado mes de mayo, la compañía se asoció con el gigante francés de petróleo y gas Total, lo que podría escalar significativamente el alcance de su técnica. “En este momento, el proceso desarrollado por Polystyvert es el más avanzado y atractivo para un productor como nosotros”, afirmó recientemente Alain Standaert, gerente de Investigación y Desarrollo de Total, durante una entrevista en la televisión pública canadiense.

Polystyvert está explorando su modelo de negocio, que de momento se basa en la venta de licencias. Éstas otorgan acceso a la tecnología y a los equipos de la compañía, y la startup recibe también beneficios por la venta de cada kilogramo de poliestireno reciclado.