El regreso de AT&T a las telecomunicaciones de México tras 18 años de ausencia también exhibirá el poder de negociación del regulador, el IFT, en cuanto la aprobación de la compraventa de Nextel y en la eficiente explotación del espectro, además de que presiona las operaciones de Telefónica Movistar y cambia el panorama para América Móvil en su desincorporación de activos.

No se perfilan manotazos ni una medición de fuerzas entre la telefónica estadounidense y el Instituto Federal de Telecomunicaciones por una eventual devolución de espectro al Estado, luego que AT&T rebasará los topes de tenencia de 80 MHz por región con la compra y próxima consolidación de Nextel con Iusacell en una sola operadora, estimó Jesús Romo, analista del sector.

Pero tanto operador como regulador deberán negociar de manera inteligente el regreso de las frecuencias y cuáles de éstas a la tutela del Estado, pues AT&T pudiera señalar como anticompetitiva al IFT si la dependencia le exige la devolución de un espectro ideal para los servicios LTE.

Una posible solución en la que nadie salga raspado y con una buena negociación será aquella en la que AT&T devuelva frecuencias para los servicios de trunking, ubicadas en la banda de 800 MHz y enfoque sus fuerzas en la explotación de las bandas de 1.7, 1.9 y 2.1 GHz, cuya naturaleza es de ofertar servicios de nueva generación de manera más eficiente.

En ingresos, en usuarios y en espectro gana AT&T

En un lapso de seis meses, American Telephone and Telegraph (AT&T) regresó al mercado nacional con la compra de Iusacell por 2,500 millones de dólares y luego, de la noche a la mañana, se convirtió en el tercer operador por número de usuarios y en el segundo por ingresos tras comprar Nextel en 1,875 millones de dólares.

En seis meses, AT&T volvió al mercado mexicano con una inversión de 4,375 millones de dólares y para hacerse con dos telefónicas que en conjunto suponen el 15% de los ingresos totales del sector móvil y poco más del 11% de las líneas en operación, y el 36% del mercado del pospago, el más lucrativo, de acuerdo con estimaciones de The CIU.

Pero AT&T también llegó para hacerse con dos telefónicas cuyo espectro es ideal para el 4G y que en solitario ya comenzaban a desplegar sus redes en este estándar y bajo la tecnología del LTE.

Sumado todo el espectro concesionado a Nextel y Iusacell en escala nacional, AT&T se ubicará como la telefónica con la mayor acumulación nacional del mercado, seguida por Telcel de América Móvil y más atrás por Movistar de Telefónica.

En acumulación nacional de frecuencias y debido a la presencia de Nextel y de Iusacell en las bandas de 800 MHz y de 1.7, 1.9 y 2.1 GHz, AT&T suma un total 961.15 MHz con posibilidad de explotación comercial, mientras que Telcel llega a 677.19 MHz y 552 Megahertz para el caso de Movistar.

El tope máximo para cualquier operador, sumando los topes por región, es de 720 MHz. AT&T estaría en la obligación de devolver 241.15 MHz de las frecuencias.

Incluso, es factible el escenario en que el IFT analice la modificación de los topes de espectro, ahora en 80 MHz por operador.

Este reacomodo impacta a la política pública. El IFT deberá resolver si por la compra de Nextel, AT&T devolverá espectro y, en su caso, bajo qué criterios para respetar el tope de 80 MHz por operador por región.

El arribo de AT&T presiona el reacomodo de espectro

Conforme a su calendario de trabajo, el IFT tiene la obligación constitucional de presentar en próximas semanas sus planes para la reorganización y nuevas licitaciones del espectro disponible en todas las bandas.

La llegada de AT&T al mercado obliga al regulador a replantear los topes de espectro y de no hacerlo, abriría la posibilidad para que sólo Movistar, de acuerdo a su disponibilidad de frecuencias concesionadas, sea la única operadora que compita en la próxima licitación de espectro en la banda AWS, donde Nextel es importante jugador.

Los actuales topes de espectro fueron calculados previo a las Licitaciones 20 y 21 y para ello el regulador tomó entonces como referencia las capacidades en las bandas de 800 MHz, 1.7 GHz, la AWS, y 1.9 GHz o PCS.

Esta capacidad no es la única con la que cuentan los concesionarios, pues tienen licencias en otras bandas, como la de 3.4 GHz para telefonía celular, pero ésta no fue tomada en cuenta para calcular el tope de espectro en las últimas licitaciones , dijo la consultora Telconomia en un informe.

Luego de comprar Iusacell, AT&T ganó espectro en todas las regiones. Entre 31 y 51 MHz por región en la banda de los 1.7 GHz y de 20 a 25 MHz entre las regiones 5 a 9 para el caso de la banda de 800 MHz.

Con Nextel llegó a 30 MHz en la banda AWS en las nueve regiones y también 10 MHz de PCS en la región 4, principalmente.

Tras sumar a Nextel a su cartera, AT&T concentrará más espectro que el resto de los competidores en todas las regiones y además sobrepasará en todas ellas los topes de 80 MHz de espectro establecidos para los servicios móviles.

El espectro que AT&T puede regresar y el IFT puede recibir

El Instituto Federal de Telecomunicaciones deberá ser un hábil negociador para recuperar espectro y a la vez fomentar la competencia a favor de los usuarios con la entrada de un nuevo jugador al mercado de la telefonía y los demás servicios móviles.

Cabe el escenario, dijo Telconomia, en que el IFT acepte que AT&T devuelva frecuencias en la banda de 800 MHZ y retenga espectro en la banda AWS para desde allí desplegar una red nacional basada en el LTE.

El segmento de 800 MHz que se adquiere de Nextel tiene uso para radiocomunicación de flotillas o trunking y da servicio al 34.5% de los clientes de esta firma. Su devolución sería una opción más racional para AT&T , estimó Telconomia.

Para que este escenario sea más factible, el IFT deberá analizar comercial, técnica y legalmente si el espectro de Nextel en la banda de los 800 MHz, entre los 806 y 821 y 851 y 866 MHz, es ideal para reasignarlo en el próximo proceso de licitación que se realizará en esta banda, que ira de los 824 a los 849 MHz y de los 869 a los 894 Megahertz.

La devolución de esas frecuencias ahora utilizadas para el trunking permitirían a AT&T conservar la mayor parte del espectro en la banda de los 1.7 GHz, uno de los aspectos más ventajosos de la adquisición de Nextel y que puede tener un efecto positivo para la competencia si AT&T aprovecha estas frecuencias para competir con servicios móviles de última generación.

Si la racionalidad del regulador no es acaparar espectro a través de la devolución , añadió Telconomia, sino de aprovechar el que ya se ha asignado, podría acordar un esquema que permita a AT&T conservar la mayor parte de las frecuencias en AWS justificando un efecto positivo en términos de competencia .

El obstáculo para AT&T con Iusacell-Nextel

Nicolas.lucas@eleconomista.mx

mfh