El mercado de los servicios de despliegue, gestión y mantenimiento de las redes de telecomunicaciones se encuentra en plena transformación.

Si el pasado lunes Ezentis anunciaba la compra de los negocios de su rival Liteyca en varias regiones españolas, ahora es el grupo Cobra, filial industrial de ACS, el que se encuentra en negociaciones muy avanzadas para adquirir la compañía Construcciones de las conducciones del sur (Cotronic), una de las firmas importantes del mercado español en este tipo de negocio, según indican fuentes del mercado.

Cotronic está controlada por el grupo italiano Sielte, también dedicado a la ingeniería de redes, tanto de telecomunicaciones como de energía, y que cuenta en Italia con todos los grandes operadores de telecomunicaciones de ese país como clientes. Es el caso de Telecom Italia, Wind o la filial transalpina de Vodafone.

En España, Cotronic tiene como principal cliente a Telefónica, aunque también trabaja para otros operadores del sector de las telecomunicaciones como Vodafone, o del sector energético, como Endesa o Iberdrola.

El grupo contaba en 2018 con una plantilla media de 874 empleados, con un fuerte crecimiento respecto a los 787 trabajadores del año anterior, ya que Cotronic asumió nuevas responsabilidades en los contratos de despliegue y mantenimiento de redes de Telefónica en las provincias de Sevilla, Granada y Cádiz, en función del nuevo contrato trienal (2018-2020) con la operadora española.

La actividad de la compañía se centra en Madrid, Barcelona, Zaragoza, Huesca, Teruel, Sevilla, Málaga, Granada y Cádiz.

El pasado ejercicio, Cotronic logró una facturación de 77.23 millones de euros, frente a los 72.51 millones del ejercicio anterior, con un resultado bruto de explotación (ebitda) de 2.4 millones de euros (3 millones en 2017) y un beneficio neto de 1.36 millones, inferior a los 1.57 millones de 2017, debido a los cambios y ajustes generados por el nuevo contrato con Telefónica.

Movimientos

La adquisición de Cotronic por parte de Cobra reforzaría a ésta en el sector de redes de telecomunicaciones y energía y forma parte de un proceso de progresiva concentración del sector, que ya se ha iniciado y que seguirá produciéndose en los próximos semestres, según señalan fuentes del sector. Los expertos consideran que este sector, que se enfrenta a algunos riesgos, como el futuro fin del despliegue de redes de fibra óptica -que ha sido el maná del que ha alimentado a esta industria en España desde 2012, que obligan a que las compañías sean más grandes para abordar una mayor profesionalización, con una mejora de la formación de los trabajadores. En este sentido, las mismas fuentes señalan que, al final del proceso, quedarán sólo unos pocos grandes grupos, entre los que figuran Cobra, Elecnor, Ezentis o Dominion, que habrán consolidado a la mayoría de los actores de menor tamaño.

Más valor añadido

Por una parte, esa evolución tiene como objetivo dotar de mayor sostenibilidad al sector en España. Se trata, por tanto, de crear compañías más grandes que sean capaces de ofrecer servicios de mayor valor añadido y que, al mismo tiempo, mejoren las condiciones laborales de los trabajadores, cuiden más su formación y reduzcan la subcontratación en cadena que precariza los puestos de trabajo.

Además, las operadoras necesitarán subcontratar cada vez más actividades para reducir sus costes y hacer frente al despliegue de nuevas redes y, para ello, será necesario que sus proveedores tengan mayor músculo para poder abarcar más actividades.