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Economía

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BCE dice que la IA y una economía más sostenible ayudan a la eurozona a capear la crisis energética

La dependencia del petróleo se ha reducido a la mitad desde los noventa, amortiguando la volatilidad causada por el conflicto en Irán.

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Foto: Archivo

Reuters

La economía de la zona euro ha superado la crisis energética de este año mejor de lo esperado, gracias a una menor dependencia de los combustibles fósiles, un mayor apoyo fiscal y un auge de la inversión en inteligencia artificial que han contribuido a sostener el crecimiento, afirmaron el miércoles los economistas del Banco Central Europeo.

Esta valoración, publicada en un blog del BCE, se suma al creciente debate entre los responsables de política monetaria sobre si los cambios estructurales en la economía mundial están impulsando el crecimiento, la inversión y las tasas de interés tras una época de relativa debilidad.

La zona euro se ha visto afectada por una subida de los precios del petróleo y el gas después de que la guerra de Irán alterara los mercados energéticos, reavivando los temores inflacionistas y contribuyendo a una ola de ventas de bonos a nivel mundial. Sin embargo, el bloque monetario ha seguido creciendo y las encuestas a las empresas indican que la expansión se mantiene intacta.

Los economistas del BCE Oscar Arce, Gerrit Koester y Beatrice Pierluigi estimaron que la economía depende ahora del petróleo solo la mitad de lo que lo hacía a principios de la década de 1990, lo que limita el impacto de las crisis de los precios de la energía.

El aumento de la generación de energía renovable y nuclear también ha debilitado el vínculo entre los precios del gas y los costos de la electricidad en varios países.

El blog señalaba que el comercio relacionado con la inteligencia artificial se había convertido en un "importante motor" para la zona euro, con un rendimiento superior de los pedidos de exportación relacionados con la tecnología y de los sectores vinculados a la inteligencia artificial.

El impulso fiscal, del 0.5% del PIB, duplicó las previsiones de finales del año pasado, principalmente gracias al gasto del Gobierno alemán en defensa e infraestructuras.

No obstante, los economistas advirtieron de que gran parte de este apoyo podría resultar temporal. La demanda mundial, el estímulo fiscal y la inversión en IA podrían desvanecerse, dejando a la zona euro en una situación vulnerable si las tensiones geopolíticas se agravan o los mercados energéticos sufren nuevas perturbaciones.

Estas conclusiones se dan a conocer mientras el BCE debate nuevas subidas de las tasas de interés para frenar el repunte de la inflación impulsado por los precios de la energía, y se espera que la tercera subida del año tenga lugar en diciembre.

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