De los 500,000 millones de pesos que espera obtener de ahorro el  gobierno de Andrés Manuel López Obrador en recortar burocracia y sus privilegios, así como eliminar o fusionar programas sociales, 67% sería absorbido por los programas de becas para jóvenes que no estudian ni trabajan y en duplicar la pensión de adultos mayores.

De acuerdo con información del organismo GESOC, que realiza cada año el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales (INDEP), entre los dos programas mencionados se tendrían que destinar del erario público 332,881.3 millones de pesos.

En entrevista, Alfredo Elizondo, investigador de GESOC, explicó que el próximo gobierno pretende dar becas de 3,600 pesos mensuales a 2 millones 300,000 jóvenes que no estudian ni trabajan.

Es decir, cada joven que sea beneficiario de este programa social estaría recibiendo 43,200 pesos al año. Al multiplicarlo por los 2.3 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, se absorberían del erario público un total de 99,360 millones de pesos. Sin embargo, el especialista aclaró que este monto podría ser mayor, pues los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indican que al cierre del 2017 había 3.9 millones de jóvenes que no estudiaban ni trabajaban.

Con respecto al programa de duplicar la pensión, el investigador de GESOC describe que, de acuerdo con información del Consejo Nacional de Población, en el 2017, el número de adultos mayores en el país era de 12 millones 973,411 personas.

El programa de López Obrador indica que se les dará una pensión mensual de 1,500 pesos, que al año representarían 18,000 pesos, lo que al multiplicarlo por el número de adultos mayores que hay en el país, representaría un costo al erario por 233,521.3 millones de pesos.

“La apuesta es bastante amplia, aunque los recursos son bastante limitados y en todo caso la pregunta sería ¿estarían eliminando programas que requieren de este presupuesto, por ejemplo, de salud?”, cuestionó el investigador, quien a través del INDEP ha demostrado que 80% de los programas sociales que hay en el país no cumplen con el objetivo para el que fueron creados.

Acotó que si bien los representantes del nuevo gobierno han dicho que los programas se llevarán a cabo de manera paulatina, sí deben aclarar a cuántos jóvenes y adultos mayores pretenden beneficiar con sus programas y cuánto le costaría al erario en el primer año que operen.

“Es bastante dinero, es más de una tercera parte de lo que actualmente se gasta en programas de desarrollo social en el ámbito federal, que son poco más de 900,000 millones de pesos”, afirmó.

Elizondo comentó que el próximo gobierno tendrá poco espacio fiscal para cambiar la estructura programática que actualmente se tiene y confía en que no se realicen pequeños ajustes como se hizo en el 2015 con la implementación del Presupuesto Base Cero.

Expuso que, del presupuesto que se destina a programas sociales, el gobierno cuenta como base con alrededor de 111,059 millones de pesos para iniciar con una reingeniería programático-presupuestal. Ello se obtendría de la eliminación de 60 programas que no ayudan a reducir las carencias sociales.

Pero si logra la cooperación de los gobiernos locales para que se realice una reestructuración programática, el margen podría ascender a 252,262 millones de pesos.