El subsecretario del Tesoro para Asuntos Internacionales de Estados Unidos, David Malpass, ha sido el único candidato al puesto de presidente del Banco Mundial (BM), que se quedó vacante después de que Jim Yong Kim dimitiera sorpresivamente el pasado 7 de enero.

En un comunicado, el organismo ha informado que finalizó el plazo para presentar candidaturas para el puesto, así como que sólo habían recibido un nombre, el propuesto por Estados Unidos.

De acuerdo con la hoja de ruta establecida, el directorio ejecutivo del Banco Mundial realizará una entrevista con Malpass en sus oficinas de Washington DC en los “próximos días”.

El organismo confía en concluir el proceso de nominación antes de su reuniones de primavera, que este año tendrán lugar entre el 12 y el 14 de abril.

“David es la persona adecuada para este increíble e importante trabajo”, apostilló el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando anunció la candidatura en febrero.

Asimismo, añadió que la prioridad del país, el mayor contribuidor a las cuentas del Banco Mundial, es “asegurar” que el dinero de los contribuyentes del país norteamericano se use “sabiamente” y para “defender los intereses estadounidenses”.

Malpass es graduado en física por Colorado College y tiene un máster en administración de empresas por la Universidad de Denver, además de haber cursado estudios en economía internacional en la Universidad de Georgetown.

Durante los primeros años de su carrera trabajó para el Ejecutivo estadounidense, durante los mandatos de Ronald Reagan y George Herbert Walker Bush, hasta que en 1993 fichó por el banco de inversión Bearn Stearns como economista jefe.

Jim Yong Kim dimitió del cargo de presidente del Banco Mundial tres años antes de que terminara su mandato en el 2022 para unirse a la firma de inversión Global Infrastructure Partners.

La presidencia de la institución financiera, que tiene sede en Washington, se atribuye habitualmente a un estadounidense, según un acuerdo tácito por el que, a cambio, la dirección del FMI se suele confiar a un europeo.

Malpass se convirtió en una figura controvertida al criticar el Banco Mundial, en el 2017, no dudó en criticar con dureza las instituciones internacionales que tachó de derrochadoras, “no muy eficientes” y “a menudo corruptas en sus prácticas crediticias”.

El candidato estadounidense mostró su deseo de que el organismo vuelva a centrarse en su misión principal sacando a los países más desfavorecidos de la pobreza y reduciendo el acceso a los préstamos de los países más desarrollados como China.