Sergio García El Niño, como le apodan, tiene 37 años. No es un novato, pues debutó en el circuito profesional hace 18 años. Sabe de qué va esto de los Masters, de Augusta, incluso, hasta sabe qué es estar entre los primeros tres del mundo. Sin embargo, apenas con toda su experiencia, aprendió lo que es ganar un torneo grande. La chaqueta verde de Augusta le pertenece para siempre.

El camino no ha sido fácil: 73 torneos Major, 19 campeonatos de Augusta, 23 top 10 en esta clase de certámenes (cuatro segundos lugares) y bueno, tuvo que ser en hoyos de desempate como se proclamó campeón luego de derrotar a Justin Rose. García logró un birdie frente a un bogey de Rose.

Justamente cuando García debutó, ese mismo año José María Olazábal ganaba el Masters de Augusta, también fue la segunda ocasión porque ya lo había conseguido en 1994. Además, aquella vez fue la última ocasión que un golfista español ganara un grande, cuando Sergio García se coló entre la historia.

Augusta también habla español. Además de Olazábal, Seve Ballesteros ya se había llevado la corona en 1980, 1983; además del argentino Ángel Cabrera en el 2009. Pocas veces golfistas de habla hispana triunfan en los Grandes torneos de la PGA Tour.

En los torneos de golf hay que saber que la paciencia y el entendimiento en el campo es determinante. Miren lo que le ha sucedido a Hoffman, quien sorpresivamente se puso de líder con 65 golpes tras el primer día y luego tuvo días terribles con 75, 72 (par de campo) y 78.

En cambio, Sergio fue constante, consistente y cuando son cuatro días de competencia eso te lo premia tu score. Para empezar, todos los días tiró a bajo de par, lo que de entrada ya te hace competitivo y tuvo dos rondas de menos 69 golpes para convertirlo ya en un protagonista.

Luego lo que pasó en los hoyos de desempate, pues ya fue un poco más mental, porque nervios, experiencia, calidad la tenía. Allí puso a prueba su creencia hacia él mismo y se demostró que es capaz, que puede, que lo logró y que es verdad, Olazábal y Ballesteros son unos monstruos, pero Sergio ya se puede tomar, sin problemas, una foto con ellos.

Sergio García ya se sentía campeón desde la manera de vestir. Iba con su camiseta tipo polo Adidas, verde, como el saco que le pusieron horas después al terminar todo.

El tiro ganador fue un putt pausado, lento, rodando de a poco, seguro que en ese momento para el español fue una eternidad, pero con el paso de los años valorará más cuando mire el video que la bola se tomó su tiempo para llegar a su destino, el hoyo que le dio el título.

Sentía la calma que nunca había sentido en un grande , dijo el campeón apenas terminar.

El Niño, como le dicen, se hizo adulto. Ni modo, siempre crecemos, algunos más que otros.