Después de más de dos horas de reunión, Francisco Suinaga, vicepresidente de Toluca, y Yon de Luisa, vicepresidente del comité de futbol de Televisa, salieron de las instalaciones de la Federación Mexicana de Futbol, sin dar declaraciones, a prisa, como queriendo huir de la asamblea donde se acordó la estrategia para acabar con el paro laboral de los árbitros.

En México, la agresión a un juez le cuesta al infractor ocho partidos, tomando en cuenta los casos más recientes; pero esto no siempre fue así, como tampoco lo es para el resto del mundo.

En 1998, Cristian Zermatten propinó un cabezazo al silbante Felipe Ramos Rizo, casi una calca del incidente que tiene contra las cuerdas a Pablo Aguilar; para entonces, el jugador argentino se fue suspendido un año. En Portugal, Luisão, defensa seleccionado brasileño, le propinó un empujón a un juez en un partido amistoso entre su equipo, Benfica, ante Fortuna Düsseldorf, lo que le costó una inhabilitación de dos meses para los partidos del torneo portugués, pero luego la FIFA amplió el castigo a cualquier torneo.

La redacción (de los reglamentos de la Liga MX) es clara y precisa; sin embargo, el error es el factor humano que hace la interpretación de la regla , señala Adrián Camargo, abogado deportivo, presidente de la Federación Mexicana de Derecho Deportivo.

¿Por qué han cambiado los criterios en el futbol mexicano para sancionar una misma acción que se presentó hace 19 años? La respuesta, en palabras del abogado Camargo, radica en la estructura legal de todas las comisiones que integran la Federación Mexicana de Futbol; es decir, como pasa con la Comisión del Jugador, el organismo que reúne y rige los intereses de los silbantes está bajo el control de la Femexfut.

Es una situación mal operada, las comisiones en México trabajan mal , añade Adrián Camargo.

A diferencia de las ligas europeas, donde las comisiones son entes con independencia jurídica de las federaciones de futbol, en México y en gran parte de Latinoamérica es común que las comisiones estén al servicio de los intereses de los dirigentes.

Los reglamentos que rigen el futbol mexicano son letra muerta, porque los acomodan a los intereses que se pueden presentar según cada momento. Se aplica una resolución de equidad de acuerdo a los intereses de las partes , explica el experto en Derecho Deportivo.

Hace unos días, Gilberto Alcalá, exsilbante, explicaba a Récord que las resoluciones para los castigos se dictaban con todas las partes presentes, y bajo la consigna de afectar en la menor medida a todos los involucrados.

Es por eso que apenas se dictó la resolución en los casos de Pablo Aguilar y Enrique Triverio, se pudo constatar que ambas sanciones terminaban justo cuando daba comienzo la Liguilla, la fase más importante del campeonato, motivo que puso a disgusto al gremio arbitral.

Adrián Camargo refiere que se ha violado el debido proceso en ambos casos debido a que la Comisión de Árbitros no tiene facultades para presentar una apelación a las sanciones de Aguilar y Triverio, según el artículo 18 del reglamento de sanciones y el reglamento de la comisión de los silbantes en ninguna de las facultades del organismo indica que pueden presentar inconformidades a los castigos de los futbolistas.

Sin embargo, el artículo 80 del Estatuto Social de la Federación Mexicana de Futbol indica que todos los afiliados al organismo tiene la facultad de presentar apelaciones, una contradicción más al proceso.

Debido a la ambigüedad de los reglamentos, el abogado deportivo indica que Pablo Aguilar y Enrique Triverio pueden recurrir al Tribunal de Arbitraje Deportivo para apelar sus sanciones y, debido a que se violó el debido proceso del caso, podrían derogar la nueva sentencia.

El paro de los árbitros terminará con sanciones más severas para Pablo Aguilar y Enrique Triverio, aunque eso no signifique que la Liga MX actuó con legalidad.