Los organizadores del Tour de Francia trabajan coordinados con el Sky para evitar eventuales incidentes contra el vigente campeón de la ronda gala, el británico Chris Froome, en la subida del jueves a Alpe d’Huez, mítico puerto donde podría decantarse la carrera.

El cuatro veces ganador del maillot amarillo en París mantiene sus opciones en la general a pesar de las dos caídas sufridas en la primera semana, y sólo está a 1 minuto y 42 segundos del líder Greg Van Avermaet (BMC).

Pero el líder del Sky deberá convencer a los aficionados de su inocencia con relación al control “anormal” por salbutamol durante la pasada edición de la Vuelta a España, del que fue absuelto poco antes del inicio del Tour.

Su compañero de equipo Geraint Thomas, segundo en la general a 43 segundos de Van Avermaet, admitió que el Sky habló con los organizadores de ASO sobre la posible amenaza por parte de los aficionados en la duodécima etapa, entre Bourg d’Oisans y Alpe d’Huez.

Thomas afirmó que el manager del Sky, Dave Brailsford, “habló con ASO y ellos están haciendo todo lo que pueden para garantizar la seguridad de los corredores”.

“Si la gente quiere venir y abuchear está bien. Pero que no afecte a la carrera. No tocar a los corredores ni lanzarles nada. Eso es lo más importante”, pidió Thomas.

La presencia de Froome en este Tour no está resultando exenta de polémica.

El cinco veces ganador del Tour de Francia, el francés Bernard Hinault, había hecho un llamamiento para que el pelotón hiciese huelga si Froome tomaba la salida en la primera etapa.

“Obviamente, es un gran alivio estar en la posición en que estoy ahora”, afirmó Froome.

“Pero demostré mi inocencia, así que ahora puedo centrarme en la carrera”, indicó.