Han pasado 126 años desde que se dictaron las reglas del futbol y las formas de impartir justicia en la cancha, que hasta ayer dejaron de ser un asunto humano. Los conservadores extremistas del balón sufrieron su peor derrota tras la aceptación de la International Football Association Board (IFAB) y la FIFA del uso de tecnología en la línea de gol.

La IFAB, junto a la FIFA, habían mostrado su rechazo al uso de la tecnología hasta hace dos años cuando empezaron a relajar su postura. El último golpe fue el gol anulado incorrectamente a la Selección de Ucrania ante Inglaterra en la pasada Eurocopa ya con un juez que se colocó justo en la línea de gol. El fracaso que aceleró la decisión.

La del Hawk-Eye (sistema basado en la utilización de cámaras) y la de GoalRef (por medio de un campo magnético y un balón especial) son los dos sistemas que serán aceptados para decidir cuándo es gol o no lo es. La primera vez que se utilizará de manera oficial será en el Mundial de Clubes de este año y ya se anunció que también estará en la Confederaciones del 2013 y el Mundial de Brasil en el 2014.

Con cualquiera de los dos sistemas Alemania hubiera podido comprobar si aquel gol en Wembley en 1966 fue o no; Inglaterra competiría con los mismos alemanes en Sudáfrica 2010 con ese tanto legal de Frank Lampard que el árbitro no marcó pese a que el balón cruzó por completo la línea. O Ucrania soñaría más en su Euro si hubiera contado el gol ante el equipo de la rosa hace unas semanas.

Los políticos del futbol con tendencias modernas empezaron a manejar el discurso del uso de la tecnología desde finales de los 90, pero en aquel entonces el Presidente Joao Havelange les azotó la puerta a aquellos que presentaban propuestas. Incluso el actual presidente de la FIFA, Joseph Blatter, encabezaba a todos aquellos que estaban en contra dispositivos no humanos.

No insistan con esto de la tecnología. Porque si el árbitro y sus asistentes se ponen a discutir una jugada en un video, el público se va del estadio. Aunque el árbitro se equivoque, el futbol tiene que ser humano, hay errores pero sobre todo pasión , dijo Blatter el 17 de diciembre de 2009 en el contexto del Mundial de Clubes. Tres años después el suizo dijo: La tecnología ya es una necesidad .

Así, la FIFA se dispone a invertir entre el Mundial de Clubes, Confederaciones y Mundial 2014 aproximadamente 4 millones de dólares. De acuerdo con datos obtenidos por El Economista, colocar en un estadio alguno de este par de dispositivos tiene un precio de 200,000 dólares.

Por ejemplo, si la Liga MX invirtiera para tener la tecnología, debería gastar 3.6 millones de dólares. La suma asciende a 4 millones en el caso de la Premier League y Liga BBVA de España.

Terminó el debate. Y las leyes casi inquisidoras de la International Board han decidido abrirle sus puertas a la tecnología. Por ahora, ha llegado la justicia perfecta del futbol.

Explicación de los sistemas

HAWK-EYE: ?CÁMARA EN LA LÍNEA ?DE META

Para calcular la posición exacta de la pelota, este sistema utiliza de seis a ocho cámaras de alta velocidad dispuestas en diferentes ángulos en cada uno de los extremos. Los datos recogidos por las cámaras se transfieren a un programa de edición de video. A partir de esos datos, el programa genera una imagen tridimensional de la trayectoria del balón. En menos de un segundo, se comunica a los colegiados si fue gol.

GOALREF: ?TECNOLOGÍA DE CAMPOS MAGNÉTICOS

Este fabricante presenta un dispositivo magnético que genera una especie de cortina de ondas. Alrededor de la línea de meta se crean campos magnéticos de baja frecuencia; cuando la pelota, dotada de un diminuto componente electrónico, rebasa en su totalidad la línea de gol, se detecta el cambio en el campo magnético, lo que permite determinar con precisión la posición exacta del balón. Si es gol, en el lapso de un segundo se transmite una señal de alerta por radio a los árbitros: aparece un mensaje en sus cronómetros, que también vibran.