La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) decidió en Mónaco mantener la suspensión de Rusia, en vigor desde hace tres años tras la revelación de un amplio escándalo de dopaje, pese a la reciente mano tendida por parte de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

La IAAF eligió una línea dura, y la bandera rusa seguirá sin aparecer en las competiciones internacionales desde los Mundiales de Pekín en el 2015.

Cada vez más atletas rusos son autorizados a competir bajo bandera neutral. En los campeonatos de Europa de Berlín en agosto eran 72.

La IAAF requiere todavía dos condiciones antes de la reintegración de la Federación rusa de atletismo (Rusaf):

-El acceso a los datos del laboratorio antidopaje de Moscú, escenario de un fraude masivo entre el 2011 y el 2015.

-El pago por parte de Rusia de los costes generados por el tratamiento del escándalo ruso.

Rusia prometió que pagará pero todavía no ha llegado el dinero, precisó Rune Andersen, que dirige la Task Force.

En Mónaco el voto de los 27 miembros del consejo de la Consejo de la IAAF siguió las recomendaciones de la Task Force, dedicada a la evaluación de los progresos rusos en materia de lucha antidopaje.

Al revés que la AMA

Por novena vez desde noviembre del 2015, Rusia vio prolongada su suspensión. Se preveía la reintegración en septiembre de la Agencia Rusa Antidopaje (Rusada) por la AMA, que había exigido medidas parecidas a las de la IAAF para un retorno ruso.

“La AIU (Unidad por la Integridad del Atletismo) debe confirmarnos que ha recibido todos los datos y las muestras que necesita”, dijo Andersen.

Todo lo contrario que la AMA, que da a Rusia hasta el 31 de diciembre para facilitarle los datos.

La AMA visitará de nuevo Moscú el 10 de diciembre para realizar una auditoría, anunció la vicepresidenta de la Rusada, Margarita Pakhnotskaia.

“La Task Force espera que la Rusaf y las autoridades rusas tomen lo antes posible todas las disposiciones necesarias, una detrás de otra, para cumplir estas dos condiciones”.

IAAF da a Budapest los Mundiales del 2023

Budapest será sede del Mundial de Atletismo en el 2023, anunció la IAAF.

La capital húngara es la primera ciudad en ser nombrada anfitriona del evento en el nuevo proceso de licitación anunciado en febrero del año pasado por la IAAF. El presidente de la Federación, Sebastian Coe, destacó que Hungría cuenta con gran tradición atlética y experiencia en la organización de eventos deportivos de clase mundial.

“Ha sido escenario de algunos de nuestros mejores momentos deportivos. Estamos entusiasmados con sus planes para construir un nuevo estadio, que se convertirá en un gran legado para el atletismo”, sostuvo.

El nuevo recinto deportivo se construirá para el evento en la orilla oriental del río Danubio y tendrá una capacidad de 40,000 espectadores, la cual se reducirá a 15,000 personas para actividades futuras.

Budapest ha acogido dos veces el Mundial de Atletismo bajo techo y el campeonato de atletismo europeo.

Los próximos mundiales de atletismo se celebrarán en el 2019 en Doha, Qatar, mientras que la edición del 2021 será en Eugene, Oregon, en Estados Unidos.

Eliud Kipchoge, atleta del año para la IAAF

El huérfano que detuvo el tiempo

En Kapsisiywa, una localidad a poco más de 400 kilómetros de Nairobi, la capital de Kenia, Janet Rotich es una maestra que da clases de primaria y secundaria. Los últimos años han sido difíciles. No sólo por las carencias económicas que sufre. También, porque le ha costado trabajo superar la muerte de su pareja, el padre de sus cuatro hijos.

El fallecimiento llegó en el peor momento, cuando el menor de ellos no tenía la edad suficiente para caminar.

“Sólo lo conocí en fotos”, dirá después el pequeño.

Pero la vida sigue y los años también. Rotich tiene que trabajar para mantener a sus hijos y, el menor de ellos ya camina desde hace tiempo. No. Más bien corre. Siempre se traslada así en los caminos polvorientos de la localidad. De su casa a la escuela; de la escuela al mercado donde vende leche y, después, del mercado a su hogar.

Así todos los días.

Eliud Kipchoge es el nombre del niño y esas carreras fueron el primer entrenamiento, sin saberlo, que tuvo en el atletismo.

Fueron benéficas especialmente cuando conoció, a los 16 años, a Patrick Sang, un corredor keniano de 3,000 metros con vallas que ganó medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. El adolescente lo admiraba y le pidió, sin conocerlo, que le diseñara un programa de entrenamiento. El medallista olímpico, extrañado, aceptó.

Sólo tres años le tomó a ese jovencito entusiasta para que el mundo lo conociera. Fue mediante una medalla de oro en los 5,000 metros en el Mundial Sub-20 de Lausana 2003. No sería el único podio en su carrera.

Luego vinieron los más importantes. Primero una medalla de bronce en Atenas 2004, después una de plata en Beijing 2008. Y luego, una esperada transición de las pruebas de maratón.

En el cemento, como antes en la pista de tartán, su impacto fue arrollador. Desde su debut en la prueba, en el 2013, registra ocho victorias, siete de ellas en grandes maratones. Además, en su regreso a las Magnas Justas en Río 2016 ya como maratonista, ganó el título olímpico.

Pero su leyenda llegó al momento más alto de su carrera en el Maratón de Berlín, que se desarrolló en septiembre pasado, detuvo el tiempo y el cronómetro en 2 horas 01 minutos y 39 segundos para romper el récord mundial, que hasta entonces poseía su compatriota Dennis Kimetto (2h:02:57).

Kipchoge, aquel huérfano que vendía leche, fue reconocido como el atleta del año por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, al igual que la saltadora de longitud colombiana Caterine Ibargüen. (Con información de Alain Arenas)