“Decidí no jugar más porque estar 150 o 160 del ranking ATP, era igual a ser el 200 o 300, obviamente son números buenos, pero no te cambia la vida o te permite vivir del tenis, por ello decidí dejarlo. A parte de que no contaba con ningún apoyo económico”, cuenta Hugo Dellien a El Economista.

El tenista de la ciudad de Trinidad calcula que se necesitan entre 200 y 250,000 dólares anuales para solventar una carrera tenística. En 2015 decidió dejar el deporte porque en ocasiones viajaba sin su equipo o lo que requiere un profesional.

Fiestas, reuniones con amigos, alimentación desbalanceada y poca actividad física causaron que Dellien se encontrara 10 kilos por arriba de su peso.

“Después de tres meses de mi nueva forma de vivir, no caí en depresión, pero estaba anímicamente golpeado. No era el camino que buscaba recorrer. Saqué todo el dinero que tenía ahorrado para invertirlo en una empresa de hielo”.

A pesar de dejar todo su dinero por la empresa ‘Cantarito’, con el tiempo comenzó a obtener retribuciones económicas que le permitieron volver al tenis. Un día acompañó a su hermano pequeño a un nacional en la ciudad de Santa Cruz y varios niños lo reconocieron y le pidieron que no dejara el tenis, por ser un ejemplo para demostrar que en Bolivia es posible competir contra los mejores del mundo.

Dos años después de retomar su carrera, Dellien logró establecerse dentro de los primeros 100 tenistas del ranking mundial que le permite generar la cantidad de dinero necesaria para mantener una profesión económicamente estable.

En el actual Australian Open, Hugo se convirtió en el primer boliviano en jugar el torneo, al enfrentar en primera ronda al número uno del ranking, Rafael Nadal. El disputar los mejores torneos de su deporte ha involucrado el interés mediático de los aficionados y las marcas.

Anteriormente el tenista vestía la ropa deportiva Mizuno y a inicios de 2020 firmó un nuevo contrato con la marca española Joma, una de las nueve relaciones comerciales con las que cuenta y significan un importante soporte.

“Es otro mundo el interés que generas cuando empiezas a estar en el top 100. Mis patrocinadores son el motor que me mantienen con todo el equipo de trabajo con el que cuento y poder invertir más en mi carrera para ser lo más profesional posible”, comenta Dellien.

El interés de las marcas, además de su buen desarrollo deportivo, lo han convertido en uno de los deportistas más populares de Bolivia. En la red social, Instagram, en los últimos siete meses aumentó más de diez veces la cantidad de seguidores con la que contaba; pasó de 3,000 a 31,800.

Tras su participación en el primer Grand Slam del año, el tenista recibió una condecoración del ministro de Deportes, Milton Navarro, que significó recibir 348,000 pesos bolivianos, premio que consideró de ayuda, pero agrega que el aporte económico debería ser también para quienes comienzan su carrera, que en ocasiones lo necesitan más.

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