Sonido por encima de una norma admisible y lealtad que se justifica hacia una dinastía triunfadora. Los territorios de Atlanta Falcons y New England Patriots ofrecerán hostilidades tanto para San Francisco 49ers como para Baltimore Ravens en las pretensiones de éstos para ganar el derecho a tomar parte del Super Bowl XLVII.

Georgia Dome, el hogar de los entrenados por Mike Smith, está calificado por medios especializados estadounidenses como uno de los 10 inmuebles más ruidosos de la Liga, junto con escenarios cerrados y abiertos del tipo de CenturyLink Field o Superdome.

El sitio Earplugstore difunde que el promedio de decibeles en los estadios de la NFL alcanza 135 cuando los asistentes gritan y 117 en promedio.

Durante cuatro horas de exposición, el volumen debería ser 80 dB. Los 117 son cuando el juego es lento y los fans sólo hablan , afirma.

Estudios referentes al sistema auditivo afirman que en los humanos, los niveles de exposición al ruido no deben propasar los 90 decibeles en lapsos de ocho horas.

Para Colin Kaepernick y la ofensiva de Niners, el júbilo y estruendo que propicien los seguidores de Atlanta puede complicar el entendimiento en señales y modificaciones a las jugadas.

Los tiempos son distintos, pero en los últimos 10 duelos en que SF estuvo en Georgia Dome, sólo tiene tres victorias; de los reveses, el del 9 de enero de 1999 fue en la ronda divisional.

GILLETE, PROLÍFICO ESCENARIO

La casa de Patriotas también es estridente. No es para menos si se contempla que los aficionados lo han abarrotado desde el 2004, con 68, 755 localidades ocupadas en los partidos de temporada regular.

En operaciones desde el 9 septiembre del 2002 y con costo de 325 millones de dólares, Gillete Stadium sustituyó a Foxborough, cuyo funcionamiento fue desde 1971. En 11 campañas el escenario financiado por la familia Kraft lleva reunidos a 10.7 millones de personas en calendario regular, acorde a cálculos obtenidos vía reportes de asistencia anuales.

El escenario donde también funge como local para Revolution, en el soccer, tiene alto grado de efectividad con 82.9%, es decir, 73 triunfos en 88 compromisos desde su año de apertura. Ya en playoffs, Gillete Stadium sólo ha testificado dos reveses en 11 partidos: en el 2009, precisamente en Wild Card contra Baltimore y al año siguiente en fase divisional contra New York Jets.

Para Ravens, visitar New England, haya sido en el antiguo estadio o el actual, siempre ha sido complicado: solamente dos victorias (incluida la de postemporada). Aunque en la penúltima semana de septiembre lograron prevalecer 31-30.