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El conformismo siempre tiene consecuencias
Un penal en el minuto 88 puso en evidencia que apostar por ser defensivo no fue una buena opción para los universitarios.

Ricardo Ferreti, ante todo, es un tipo honesto. No le gustan las apariencias o los falsos reconocimientos, y si de exigirse se trata, él es un ejemplo perfecto. Por eso, cuando Juninho cobró magistralmente la pena máxima que se marcó al minuto 88 y que permitió el empate a dos goles entre Pumas y Tigres, el Tuca no permitió festejos. La clásica reunión de abrazos fue interrumpida por un ataque de ira del brasileño, quien regañó a sus jugadores para que no se relajaran en los minutos finales del encuentro, luego de que durante la mayor parte del juego fueron los universitarios los que dominaron.
Todo apuntaba a la primera victoria como local del equipo del Pedregal en el torneo, justo en el marco del festejo de sus 60 años desde su primer partido oficial, pero a los felinos les faltó la fortuna que la jornada pasada les dio el triunfo sobre América. El equipo de Guillermo Vázquez demostró, hasta el minuto 71, que la confianza lo es todo en el deporte, y en el partido el ejemplo perfecto fue Dante López, el futbolista preferido para los reclamos de la afición, pero que tuvo su mejor actuación.
Si el triunfo ante Águilas pudo tomarse como circunstancial, la mayor valía de la victoria tuvo que ver con la estamina del delantero paraguayo, que ante Tigres se convirtió en protagonista con un gol y como una vía de acceso por el sector izquierdo que no tuvo obstáculos.
A las capacidades de lucha, retención y fuerza de Dante, mostró su peligrosidad. Él comenzó la jugada del primer gol, recuperó la pelota en media cancha y luego de una serie de pases entre Sosa y Cabrera, Eduardo Herrera sirvió un pase a la llegada del guaraní.
Hasta entonces, los Pumas se habían encontrado con un rival reservado, con poca dinámica y que todo quería arreglar por medio del trazo largo.
Antes de que terminara el primer tiempo llegó el gol de Sosa. Impregnado de un halo de furia y revancha, nuevamente Dante ganó un rebote, enfiló a la portería y el portero detuvo, pero un error de Nahuel Guzmán y el defensa, permitió que Ismael tomara el rebote y anotara el gol.
Parecía la tarde perfecta para Pumas, con dos goles de ventaja y con un rival sin poder ofensivo. Incluso al segundo tiempo López se dio el lujo de pasar el balón de talón, hacer fintas, y nuevamente ser la vía de acceso a la portería por la izquierda. En su última carrera se quitó a dos rivales, sirvió a Ludueña, pero el balón salió desviado de la portería.
Entonces la confianza se convirtió en conformismo. Los cambios no ayudaron y Pumas se dejó llevar. Un tiro de larga distancia de Jesús Dueñas puso el primer gol de los visitantes y desestabilizó el endeble carácter auriazul, que terminó por sucumbir con la mano de Luis Fuentes que el árbitro decretó como penal.
El resultado dejó sin palabras a los jugadores universitarios y en manos de los Tigres el trofeo que conmemoraba el inicio del camino de Pumas en el futbol profesional. La resurrección del equipo auriazul aún debe esperar.