Lectura 5:00 min
La paradoja de la reforma de jornada laboral: muchos la conocen, pero pocos saben cómo aplicarla
La reducción de la jornada laboral a 40 horas representa un reto para las empresas en México, pues aunque 90.2% conoce la reforma, pocas han calculado su impacto en costos, nómina y productividad.

Existe una brecha entre la conciencia del cambio y la preparación técnica de las empresas rumbo a la reducción de la jornada laboral.
La reforma de jornada laboral ha impuesto nuevas obligaciones para las empresas y, aunque la mayoría las conoce, eso no garantiza su cumplimiento, pues de acuerdo con un estudio, aplicar la legislación exige ajustar procesos, actualizar políticas internas y preparar a los equipos de trabajo, algo que no todas las organizaciones han hecho.
“A poco menos de tres meses de que inicie la reducción gradual, las empresas siguen sin ejecutar acciones que les permitan hacer una transición adecuada”, comparte Giovanni Chávez Sánchez, director de transformación y mejora continua de Adecco México.
Te puede interesar
Existe una brecha entre la conciencia del cambio y la preparación técnica, y es que, de acuerdo con datos del barómetro Preparación Empresarial ante la Reforma de 40 Horas, realizado por Adecco, el 90.2% de las empresas afirma conocer la reforma laboral y la gradualidad que conducirá a las 40 horas.
No obstante, el estudio detalla que sólo 43.6% comprende a detalle las implicaciones y reglas específicas que aplicarán año con año, 43.2% apenas está calculando o evaluando dichos efectos y solamente 24.6% cuenta con un cálculo estimado del impacto real que sufrirá su costo por hora, su nómina o su margen ebitda, indicador que mide la rentabilidad operativa.
“Las empresas saben que el cambio viene y conocen las fechas, pero menos de una tercera parte ha traducido el ajuste a un presupuesto real o a un modelo de capacidad. Es un porcentaje muy bajo el de empresas que ya hicieron su diagnóstico, que entienden cómo les va a impactar”, subraya.
Empresas no están preparadas para reducir su jornada laboral
Hay organizaciones que creen que instalar un sistema de registro de asistencia resuelve los ajustes que deben hacerse ante la reducción de jornada laboral; sin embargo, Giovanni Chávez Sánchez refuerza que esa es solo una de las acciones, falta el rediseño productivo.
“Muchas empresas creen que solamente con cumplir la parte del registro electrónico van a estar dentro del marco de la ley, pero esto no es así... nadie voltea a ver cómo atacar el problema de la causa raíz”, lamenta.
Dice que tomar acciones como contratar más personal sin hacer evaluaciones y análisis previos, encarecerá los costos del servicio y de producción, e impactará en la rentabilidad del negocio, pero el problema es que los tomadores de decisiones no saben por dónde empezar ni cómo cuantificar sus nuevas necesidades de plantilla.
“El 32.2% no ha empezado a hacer nada. Ya van tarde y son estas empresas que dicen: ´con que ponga mi registro electrónico ya estoy’, pero no han hecho todo el análisis adicional o proyección operativa”, resalta.
Puntualiza que las empresas no saben cómo deben calcular y proyectar su demanda adicional y, aunque nueve de cada diez organizaciones reconocen la existencia de la reforma, solo una cuarta parte sabe exactamente cómo aplicarla y cuánto le costará, por lo que la mayoría aborda la reforma desde la desinformación o reactividad.
“Lo primero que dicen es: ‘no sé cómo debo calcular, no sé cómo debo proyectar mi demanda adicional’. Las empresas necesitan tener una cultura de planeación que se enfoque en la demanda, ya que hasta ahora solo han sido reactivas. Reaccionan conforme va llegando la demanda del nuevo negocio”, sostiene.
Consecuencias de no hacer una planificación hacia las 40 horas
El barómetro de Adecco evidencia que, hacia 2030, al consolidarse la semana de 40 horas el costo laboral por hora subirá 16.6% e intentar cubrir el tiempo faltante con tiempo extra puede presionar a la baja el margen ebitda; pero la falta de acción estratégica no solo provocará problemas financieros, sino también de retención.
El estudio revela que el 14.0% de los colaboradores está en riesgo real de salir o desvincularse de las organizaciones debido a la imposibilidad de continuar acumulando horas extraordinarias dobles y triples, lo cual representa un reto para la estabilidad de la fuerza laboral.
“Hay una parte de la población trabajadora cuya economía familiar está estructurada sobre el tiempo extra. Cuando la regulación fije los topes legales y las empresas corten esas horas adicionales, esos empleados buscarán alternativas, incluso migrando a la informalidad si su ingreso base no les satisface", explica el directivo.
Al no tener un plan de acción claro para reducir la jornada laboral, las organizaciones no tienen una comunicación efectiva con su personal, lo cual, a decir de Giovanni Chávez Sánchez, genera incertidumbre y miedo.
Atendiendo lo anterior y con el tiempo encima, las empresas necesitan hacer una reestructuración de su operación mediante el diseño de un proceso gradual, no sin antes realizar un diagnóstico de su estado actual para sustituir la improvisación por la planeación estratégica.



