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Pan integral y multigrano: Qué dice la etiqueta y qué vende el empaque

Un pan oscuro, cubierto de semillas o con la palabra “multigrano” puede parecer una mejor compra. Pero ninguno de esos elementos basta para saber qué contiene.
En el pasillo del pan, el empaque hace buena parte del trabajo. Tonos cafés, espigas, semillas, avena y palabras como “integral”, “multigrano” o “12 granos” construyen rápidamente una idea: este producto debe ser mejor que el pan blanco.
El problema es que “integral” y “multigrano” no significan lo mismo. Y tampoco basta con mirar el color o contar las semillas de la corteza.
En México, la regulación define la harina integral como aquella obtenida de la molienda del grano que conserva sus componentes —incluidas las partes externas del cereal— y reconoce al pan de harina integral como un producto elaborado con harinas integrales de trigo, otros cereales o leguminosas.
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“Multigrano”, en cambio, describe la presencia de distintos granos o semillas, pero por sí sola no dice que todos sean integrales ni que sean los ingredientes predominantes.
La lista de ingredientes cuenta otra historia
La forma más rápida de entender qué estamos comprando está en la letra pequeña.
La NOM-051 establece que los ingredientes deben aparecer en orden decreciente según su proporción. Es decir, los primeros de la lista son los que tienen mayor presencia en el alimento. Por eso, frente a dos panes aparentemente similares, conviene comenzar ahí.
Si un producto se presenta como integral y entre sus primeros ingredientes aparece harina de trigo integral, la etiqueta respalda mejor la imagen que vende el frente. Si primero aparece harina de trigo refinada y las semillas, salvado o cereales están mucho después, el perfil es distinto, aunque el paquete esté cubierto de espigas.

Pan integral
Con el multigrano ocurre algo semejante. Puede contener trigo, avena, linaza, girasol, amaranto o diferentes semillas, pero eso no permite concluir automáticamente que se trate de un pan elaborado principalmente con granos enteros.
El último estudio específico de pan de caja publicado por Profeco, en abril de 2024, analizó 46 productos de distintas categorías, entre ellas panes integrales y multigrano. El laboratorio revisó información comercial, contenido nutrimental, sodio, azúcares, proteína, grasa, fibra y el cumplimiento del etiquetado.
Los resultados muestran por qué el nombre del producto no es suficiente para comparar.
Entre los multigrano analizados, Bimbo Cero Cero Multigrano, denominado “pan de harina de trigo integral”, registró 4.3 gramos de fibra por cada 100 gramos; mientras que Extra Special con 12 granos reportó 2.8 gramos por cada 100 gramos. Este último, además, contenía jarabe de maíz de alta fructosa y presentaba sello de exceso de calorías.
El estudio también encontró productos cuya presentación podía llevar a conclusiones apresuradas. Un “pan de linaza”, por ejemplo, tenía este ingrediente hasta el décimo lugar de la lista.
Más granos anunciados en el frente no necesariamente significan más fibra ni mayor proporción de cereal integral.
Cuatro cosas que conviene revisar
1. La denominación.
No quedarse únicamente con la marca o la frase promocional. Buscar si el producto se identifica realmente como pan de harina integral, pan multigrano o alguna otra categoría.
2. Los primeros ingredientes.
Son los que tienen mayor presencia. Si se busca un pan integral, vale la pena comprobar que las harinas integrales aparezcan en posiciones relevantes de la lista.
3. La fibra por 100 gramos.
Compararla bajo la misma base permite detectar diferencias que el empaque no cuenta. En el estudio de Profeco, productos visualmente asociados con granos y semillas tuvieron contenidos de fibra muy distintos.

Pan integral o multigrano
4. Sodio, azúcares y sellos.
Que un pan sea integral no significa que el resto de su formulación sea idéntica a la de otros productos. Profeco encontró diferencias importantes en sodio, grasas, azúcares y contenido energético entre las marcas estudiadas.Ni el color ni las semillas deciden
Un pan café no necesariamente es integral y un pan cubierto de semillas tampoco se convierte automáticamente en multigrano de mejor composición.
La industria sabe que ciertos códigos visuales, tonos tierra, trigo, semillas visibles, palabras relacionadas con naturaleza o cereales, funcionan como atajos para comunicar una imagen determinada.
Así que antes de elegir entre “integral”, “multigrano”, “con semillas” o “12 granos”, hay una regla mucho más útil: darle la vuelta al empaque. Porque en el pan de caja, lo importante no es cuántos granos aparecen dibujados al frente, sino cuáles están realmente dentro y en qué proporción.



