Buscar
Bistronomie

Lectura5:00 min

Foie gras: ¿por qué lo están prohibiendo? Brasil lo vetó y México ya entró al debate

image

Este producto no es simplemente un paté: es el hígado graso de un pato o una oca, obtenido mediante un proceso de alimentación forzada que Francia considera parte de su patrimonio cultural, pero que distintos países buscan prohibir por razones de bienestar animal.

Diego López

El foie gras es uno de los productos más exclusivos de la gastronomía mundial, pero también uno de los más cuestionados. Su nombre significa literalmente “hígado graso” en francés y se refiere al hígado de un pato o una oca que ha sido especialmente engordado mediante una técnica conocida como gavage.

La legislación francesa define al foie gras como “el hígado de un pato o de una oca especialmente engordado por alimentación forzada”. La misma norma lo reconoce como parte del patrimonio cultural y gastronómico protegido de Francia, una declaración que resume el centro del conflicto: para la industria es tradición, identidad y economía; para las organizaciones defensoras de los animales, es una práctica incompatible con el bienestar animal.

¿Cómo se produce?

El foie gras se obtiene principalmente de patos mulard y, en menor medida, de ocas. Los animales pasan primero por etapas de crianza y crecimiento. Después comienza el periodo de engorda, que dura aproximadamente entre 10 y 15 días para los patos y puede extenderse hasta 20 días en el caso de las ocas, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura francés.

Durante esta fase, los animales reciben alimento, principalmente maíz, entre dos y tres veces al día a través de un tubo que deposita la comida en el esófago. El objetivo es provocar una acumulación de grasa en el hígado, conocida médicamente como esteatosis hepática. El proceso modifica el tamaño, la textura y el sabor del órgano, que posteriormente se consume fresco, semicocido, en conserva, como terrina o integrado en distintas preparaciones.

La propia autoridad francesa reconoce que la fase de alimentación forzada sigue siendo indispensable para obtener el producto tradicional. Al mismo tiempo, señala que la industria ha reducido su duración promedio de 24 a 12 días en el caso de los patos y que trabaja en mejoras relacionadas con el alojamiento, los equipos y la capacitación de los productores.

image

Tapas de foie grasFreepik

El foie gras no debe confundirse con cualquier paté de pato o de ganso. Un paté puede elaborarse con hígado común, carne, grasa y otros ingredientes, mientras que el foie gras exige que el hígado provenga de un animal engordado específicamente para producirlo.

Francia defiende una industria de gran peso

Francia es el principal productor mundial. Según cifras difundidas por su Ministerio de Agricultura, con datos del Comité Interprofesional de Palmípedos Grasos, el país concentra cerca de 80% de la producción global, genera alrededor de 100,000 empleos directos e indirectos y tiene un consumo habitual de 91% entre su población.

La dimensión económica explica buena parte de la defensa política del producto. El foie gras forma parte de los menús de Navidad, Año Nuevo y grandes celebraciones, además de sostener una red de criadores, procesadores, restaurantes, distribuidores y regiones gastronómicas como el suroeste francés.

El Ministerio de Agricultura también sostiene que los animales tienen acceso al exterior durante parte de su desarrollo, que la crianza está regulada y que desde 2016 se eliminó en Francia el uso de jaulas individuales para sustituirlas por alojamientos colectivos. Sin embargo, esos cambios no eliminan el punto central de la discusión: la alimentación forzada continúa siendo el mecanismo que permite producir el foie gras tradicional.

El argumento del bienestar animal

Las organizaciones defensoras de los animales cuestionan que el alimento sea introducido directamente en la garganta del animal para acelerar un proceso de engorda que, en condiciones naturales, no alcanzaría esa intensidad. Sus críticas se concentran en posibles lesiones en el esófago, estrés, dificultades para caminar y alteraciones en el hígado y el abdomen.

En una reunión de la Plataforma Europea sobre Bienestar Animal, la Comisión Europea registró que la industria del foie gras continuaba utilizando la alimentación forzada en cinco Estados miembros y que ese método era señalado por organizaciones de protección animal como una fuente de sufrimiento. El documento también recuerda que la legislación europea prohíbe suministrar alimentos de una manera que pueda causar sufrimiento o lesiones innecesarias. 

image

Foto: AFPAFP

El debate no se limita a las condiciones de las granjas. También involucra la selección de animales, la transparencia de los procesos, la posibilidad de producir hígados grasos sin alimentación forzada y la responsabilidad de restaurantes y consumidores al comprar un producto cuya cadena de producción es objeto de controversia.

Brasil abre un nuevo frente internacional

La discusión tomó una nueva dimensión en América Latina con la Ley 15.475, sancionada en Brasil el 23 de julio de 2026. La norma prohíbe en todo el país la producción y comercialización de alimentos obtenidos mediante alimentación forzada de animales e incluye expresamente al foie gras, tanto fresco como enlatado.

La legislación brasileña entrará en vigor 180 días después de su publicación oficial. Su alcance va más allá del foie gras, pues prohíbe cualquier alimento producido mediante métodos mecánicos o manuales que obliguen al animal a ingerir comida por encima de su límite natural de saciedad. 

La decisión provocó rechazo en Francia, que considera el foie gras una expresión de su patrimonio gastronómico y una actividad económica legítima. Para los grupos animalistas, en cambio, Brasil envía una señal internacional: ningún valor cultural debería justificar una práctica que implique sufrimiento animal.

El futuro del foie gras dependerá de una pregunta que la gastronomía ya no puede evitar: si es posible conservar el sabor, la textura y la tradición sin recurrir a la alimentación forzada. Mientras esa alternativa no se consolide, cada plato seguirá llevando consigo una discusión que rebasa la mesa y alcanza la legislación, la economía, la ética y la idea misma de lo que una sociedad está dispuesta a considerar gastronomía.

Temas relacionados

tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete