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Día Mundial de la Alimentación 2026: comer bien sigue fuera del alcance de millones

Aunque el mundo registra avances contra el hambre, 2,690 millones de personas no pueden pagar una dieta saludable. Bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, la FAO llama a transformar la manera de producir, distribuir y consumir alimentos.
El mundo llega al Día Mundial de la Alimentación, este viernes 16 de octubre de 2026, con una mejoría que todavía no alcanza para celebrar: el hambre disminuyó por tercer año consecutivo, pero afectó a unos 645 millones de personas en 2025. La cifra equivale al 7.8% de la población mundial y expone la distancia entre disponer de alimentos y conseguir que lleguen a todas las mesas.
El problema se amplía cuando la pregunta deja de ser cuánto se come y pasa a ser qué se puede comer. Según las cifras que acompañan la campaña de la FAO, 2,690 millones de personas no pueden costear una alimentación saludable. El organismo advierte que el planeta produce comida suficiente para alimentar a todos, pero persisten barreras económicas, conflictos y alteraciones climáticas que impiden garantizar ese acceso.
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En este contexto, el lema oficial de 2026 es “Innovar hoy para nutrir mañana”. La propuesta coloca en el centro las soluciones científicas, los conocimientos tradicionales y la participación de las comunidades para asegurar alimentos suficientes, diversos, inocuos y nutritivos, sin comprometer los recursos de las próximas generaciones.

Día Mundial de la Alimentación 2026
Una fecha para mirar más allá del plato
El 16 de octubre recuerda la fundación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 1945. La jornada, conmemorada por primera vez en 1981, busca movilizar a gobiernos, empresas y ciudadanos frente al hambre y los desafíos de los sistemas alimentarios. Su alcance comprende lo que ocurre desde el campo hasta la mesa.
Para entender cómo llega el mundo a esta conmemoración hay que distinguir el año del informe del periodo que analiza. El SOFI 2026, elaborado por cinco organismos de Naciones Unidas, presenta estimaciones de hambre correspondientes a 2025. Por tanto, los 645 millones de personas constituyen el balance anual más reciente disponible, no una medición definitiva de todo 2026.
La reducción representa casi 14 millones menos de personas con hambre respecto de 2024. También descendió la inseguridad alimentaria moderada o grave: alrededor de 2,100 millones de personas la experimentaron en 2025, casi 86 millones menos que un año antes. La mejoría existe, aunque su magnitud sigue siendo insuficiente frente a los compromisos internacionales.
Este último indicador permite observar una dificultad que rebasa la falta extrema de comida. La inseguridad alimentaria supone no tener acceso regular a alimentos suficientes y nutritivos, con situaciones que obligan a reducir la calidad o la cantidad de lo que se come. En 2025 afectó al 25.8% de la población mundial: aproximadamente una de cada cuatro personas.
El precio de comer bien
El costo de una dieta saludable es uno de los ejes del informe de este año. En 2025, el promedio mundial llegó a 4.28 dólares internacionales por persona al día, calculados con paridad de poder adquisitivo, frente a 3.44 en 2021. Esta unidad permite comparar el poder de compra entre países; no equivale a convertir dólares estadounidenses directamente a pesos.
América Latina y el Caribe registró el costo regional más elevado, con 4.91 dólares internacionales diarios. En África, en cambio, destaca la dificultad para pagarlo: 66.6% de la población no podía costear una dieta saludable en 2025. El precio y los ingresos de los hogares determinan, juntos, qué tan accesible resulta alimentarse bien.

Día Mundial de la Alimentación 2026
El informe también muestra por qué llenar el plato no garantiza una alimentación variada. Los alimentos de origen animal, las frutas y verduras concentran cerca del 70% del costo de una dieta saludable. Los alimentos básicos ricos en almidón representan alrededor de una sexta parte del costo, aunque aportan la mitad de las calorías.
Las diferencias geográficas siguen siendo profundas. África concentra aproximadamente 309 millones de personas con hambre, frente a 292 millones en Asia. Aunque la proporción de población africana afectada bajó ligeramente, de 20.3% en 2024 a 20% en 2025, el continente reúne ahora el mayor número absoluto de personas en esa condición.
La mala nutrición tiene más de una cara
El panorama mundial combina carencias y excesos. De acuerdo con el SOFI 2026, la obesidad en adultos pasó de 12.1% en 2012 a 16.2% en 2024. Al mismo tiempo, los avances en nutrición materna e infantil siguen siendo demasiado lentos para cumplir las metas internacionales. Reducir el hambre, por sí solo, no resuelve todas las formas de malnutrición.
La infancia muestra la dimensión del desafío: únicamente 30.8% de los niños de entre seis y 23 meses consume una dieta mínimamente diversa. Además, en 2024 unos 150.2 millones de menores de cinco años presentaban retraso del crecimiento. Son indicadores que obligan a mirar la calidad de la alimentación desde los primeros años de vida.
A ello se suman riesgos que pueden frenar los avances. Los organismos de Naciones Unidas advierten que los conflictos armados, los fenómenos meteorológicos extremos y los recortes en asistencia para el desarrollo y ayuda humanitaria amenazan la reducción del hambre. La estabilidad de la alimentación depende también de condiciones que se deciden lejos de los mercados y las cocinas.
Innovar también significa desperdiciar menos
La elección del lema de 2026 amplía el significado de innovación alimentaria. Para la FAO, incluye servicios digitales para productores, mejores semillas y sistemas de información, pero también cooperativas, escuelas de campo y prácticas tradicionales de manejo del suelo y el agua. El conocimiento de agricultores, pescadores y pueblos indígenas forma parte de esa transformación.
Otro frente está en la comida que nunca se aprovecha. El Índice de Desperdicio de Alimentos 2024, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, estimó que en 2022 se generaron 1,050 millones de toneladas de desperdicios alimentarios, incluidas partes no comestibles. La cantidad representó alrededor del 19% de los alimentos disponibles para consumidores.
Los hogares concentraron 60% del desperdicio, los servicios de alimentación 28% y el comercio minorista 12%. Las cifras muestran que mejorar la alimentación mundial exige actuar también sobre las compras, las porciones, la conservación y el aprovechamiento de ingredientes en casas, restaurantes y establecimientos comerciales.
La transformación requiere inversiones que permitan llevar alimentos nutritivos a precios accesibles: infraestructura, investigación, riego y cadenas de frío, además de mejoras en transporte y mercados. El reto que plantea este Día Mundial de la Alimentación es que los avances en producción y distribución se reflejen en una posibilidad concreta: que más personas puedan elegir una comida suficiente, variada y saludable todos los días.



