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Bistronomie

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¿Qué beneficios tiene el caldo de hueso? Te explicamos qué aporta y cómo prepararlo

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El caldo de hueso se ha popularizado por su contenido de proteína, colágeno y minerales. Revisamos qué aporta realmente y cómo prepararlo en casa.

Miriam Lira

El caldo de hueso ha ganado popularidad en los últimos años, pero la técnica detrás de esta preparación tiene mucho más tiempo que la tendencia. Cocinar lentamente huesos, cartílagos y tejidos conectivos permite obtener un líquido concentrado, con cuerpo y profundidad de sabor, además de aprovechar partes del animal que tradicionalmente han formado parte de fondos y caldos.

También es una preparación muy versátil: puede tomarse caliente, utilizarse como base para sopas y salsas o sustituir el agua al cocinar arroz, legumbres y otros guisos.

¿Qué aporta el caldo de hueso?

Durante la cocción prolongada, el colágeno presente en huesos, cartílagos y tejidos conectivos se transforma en gelatina, uno de los componentes que dan cuerpo al caldo.

Además, puede aportar proteína y pequeñas cantidades de minerales, aunque su composición depende de los huesos utilizados, la cantidad de agua y el tiempo de cocción. Harvard Health señala que una taza puede contener aproximadamente entre 8 y 10 gramos de proteína.

Su contenido de líquidos también lo convierte en una manera sencilla de complementar la hidratación dentro de una alimentación variada. Y, desde el punto de vista culinario, tiene otra ventaja: concentra sabor sin necesitar una gran cantidad de ingredientes.Los mejores huesos para prepararlo

Para obtener un caldo con buen cuerpo conviene combinar diferentes tipos de huesos. En el caso de la res funcionan especialmente bien aquellos que conservan articulaciones, cartílago y algo de carne, como rodilla, chambarete o cola. Los huesos con tuétano pueden sumarse para aportar mayor intensidad de sabor.

Con pollo pueden aprovecharse carcasas, alas, pescuezos y patas.

Antes de llevarlos a la olla, los huesos de res pueden hornearse durante 40 a 50 minutos a 200 °C. Este paso ayuda a desarrollar sabores más profundos y un color más intenso.

El caldo de hueso puede ser un buen aliado dentro de una alimentación equilibrada porque aporta proteínas y aminoácidos procedentes del colágeno, como glicina y prolina, que el organismo utiliza para formar y mantener músculos, huesos y tejidos conectivos. 

Su contenido de proteína ayuda también al mantenimiento de la masa muscular. Además, aporta pequeñas cantidades de minerales como calcio, magnesio y fósforo, relacionados con la salud ósea, y electrolitos como potasio y sodio, importantes para la función muscular, nerviosa y la hidratación. 

Durante la cocción prolongada, parte del colágeno se transforma en gelatina y libera aminoácidos que el cuerpo puede aprovechar para la renovación de tejidos. Por eso, más que un alimento milagroso, es una preparación nutritiva que concentra proteína, líquidos y minerales en una taza fácil de incorporar a la dieta.

El Economista

Receta de caldo de hueso de res

Rinde aproximadamente 2 litros
Ingredientes

  • 1.5 kg de huesos de res variados
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 2 ramas de apio
  • 2 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 6 a 8 granos de pimienta negra
  • 3 litros de agua, aproximadamente
  • 1 cucharada de vinagre de manzana, opcional
  • Sal al gusto

Preparación

Precalienta el horno a 200 °C y coloca los huesos en una charola. Hornéalos entre 40 y 50 minutos, hasta que estén bien dorados.

Pásalos a una olla grande y agrega cebolla, zanahoria, apio, ajo, laurel y pimienta. Cubre con agua fría.

Lleva a ebullición y después reduce el fuego. Cocina suavemente durante seis a ocho horas, retirando de vez en cuando la espuma que aparezca en la superficie.

Cuela el caldo y déjalo enfriar. Una vez refrigerado, puedes retirar parte de la grasa que se solidifica en la superficie y conservar el resto para beberlo o utilizarlo en otras preparaciones.

También puede hacerse en olla de presión, reduciendo la cocción aproximadamente a entre 90 minutos y dos horas.

  • En refrigeración puede conservarse generalmente entre tres y cuatro días. Para tenerlo siempre disponible, también puede congelarse en porciones pequeñas.

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Miriam Lira

Periodista gastronómica. Ha colaborado en medios como Reforma, Uno Tv, Revista Fortuna, Contralínea, El Universal, Food and Travel y El Heraldo de México, en donde fundó en 2017 Gastrolab, ganador de Mejor Medio de Comunicación gastronómica en 2023 por Vatel Club México. Ganadora de la beca Women Deliver 2019.

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