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La Sala Nezahualcóyotl: el gigante vuelve a vibrar
Considerada como uno de los recintos con mejor acústica del mundo, esta sala de conciertos está lista para estrenarse con una leyenda viviente, el chelista letón Mischa Maisky. Mientras tanto, va una crónica desde las entrañas del inmueble.

El recinto vivirá su 50 aniversario el próximo 30 de diciembre, pero iniciará las celebraciones este fin de semana como una de las sedes del Festival Cultura UNAM.
“El sonido es un golpe que atraviesa los oídos y, por medio del aire, el cerebro y la sangre, llega hasta el alma”. Es una reflexión de Platón en la obra Timeo.
Hace casi 2,400 años, el filósofo ateniense imaginó el sonido como una perturbación que, —más tarde podríamos saber— se replica en ondas que surcan un medio de transmisión como el aire o el éter, hasta llegar al oído y al cerebro, que sin dilación se encargan de convertir las señales análogas en estímulos eléctricos y éstos en una abstracción emocional, responsabilidad que el filósofo decidió otorgar al alma.
Platón quería descifrar un proceso tan inmediato y enigmático capaz de estremecernos hasta las lágrimas o la euforia, o ambas, en un juego de decodificación que, en su forma más primitiva, no precisa de símbolos, pero sí de afectos.
Entrar a la Sala Nezahualcóyotl, a pesar de que está vacía, sin instrumentos que hagan vibrar todos los materiales que la revisten, provoca sensaciones afines, como si el oído y la mente quisieran desde ya decodificar los golpes de cuerda y metal que suelen dispersarse a través del éter contenido dentro de este estanque de tonos ámbar.
Pero falta un par de vísperas para que eso vuelva a suceder, para que este recinto del Centro Cultural Universitario reclame su vocación, después de prácticamente medio año de estar cerrado por trabajos de rehabilitación que están prácticamente concluidos y los cuales le han dado, nunca mejor dicho, un nuevo brillo, para celebrar sus 50 años de existencia.
Nosotros, los directores de orquesta
Estamos sobre el escenario de la Nezahualcóyotl, considerada por los expertos y los músicos de élite que han pisado sus tablas como una de las salas con mejor acústica del mundo.
Autoridades de Cultura UNAM, del Patronato Universitario y de Conservación y Obras de la misma casa de estudios, están guiando al cuantioso grupo de periodistas por todos los rincones del lugar. Es imponente. Estar aquí es como estar en las entrañas de un gigante.
Alguien aplaude una, dos, tres veces, y cada palmada viaja impertérrita y estrepitosa a lo largo de la sala. Los ojos no lo pueden creer porque calculan la enorme distancia, de unos 40 metros, entre el proscenio y la última butaca, hasta la parte más alta; pero el oído confirma: la Neza tiene nuevas tablas, pero retiene ese legendario magnetismo acústico.
La noche del sábado y al mediodía del domingo, la Sala Nezahualcóyotl, el estómago de este gigante, volverá a vibrar y de qué manera, con el concierto del letón Mischa Maisky, una leyenda viviente, “el mejor violonchelista”, alumno de Mstislav Rostropovich, subraya Rosa Beltrán, coordinadora de Cultura UNAM.
La intervención del inmueble supuso un gasto de 153 millones de pesos, señala Guadalupe Mateos, tesorera del Patronato. Se cambió toda la iluminación con luces LED que ahorrarán hasta el 50% de lo que antes solían gastar, detalla el ingeniero Mario Ugalde, director de Conservación.
El edificio es una apoteosis del brutalismo arquitectónico de la universidad, con edificios que parece que brotan de entre las mismas piedras volcánicas, hiperboliza Gonzalo Guerrero, director de Obras y Conservación.
Hay una etapa adicional de este proyecto que concluirá en 2027: se trata de la construcción de un edificio anexo, llamado de Orquestas, en cuyo sótano se albergará el acervo de partituras que tiene la Dirección de Música, expone el arquitecto Fernando Tepichín.
¿Que cómo se mide la calidad acústica del inmueble para asegurar que es de élite? “El público melómano que viene cada ocho días y que va a otras orquestas de la ciudad, nos lo dice. Y también es parámetro la retroalimentación que recibimos de los solistas que nos visitan y que tocan en las mejores salas del mundo”, antepone José Julio Díaz, director de Música de la UNAM.
Un fotorreportero se sube a la plataforma que suele ocupar el director de la OFUNAM y a manotazos se pone a dirigir un ensamble de fantasmas, mientras el resto de sus compañeros disparan el obturador, porque habrá pocos momentos como éste en la vida.
“Cómo se habrán de sentir los músicos y directores aquí arriba”, conversa la coordinadora de Cultura UNAM nada más de observar el patio de butacas, hasta donde las novísimas luces lo permiten. Y es que sí, la Sala Nezahualcóyotl empodera, ensalza, encumbra a todo aquel que engulle. Hoy, la sala nos permite vivir el sueño platónico y etéreo de ser directora, concertino, chelista y hasta percusionista.
Los conciertos de reapertura
- Mischa Maisky
- Acompañado por la OFUNAM
- Director: Sylvain Gasançon
- Sábado 26 de septiembre, 20:00 horas
- Domingo 27 de septiembre, 12:00 horas
Programa:
- Fanfarria volcánica, deGabriela Ortiz.Estreno mundial
- Kuda, kuda, aria de Eugene Onegin, de Piotr Ilich Chaikovski, en transcripción para violonchelo y orquesta realizada por Maisky
- Concierto para violonchelo núm. 1, de Camille Saint-Saëns
- Sinfonía núm. 1, Titán, de Gustav Mahler
