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La revolución en el refrigerador: el yogur y la ciencia de la microbiota
En el marco del Día Mundial de la Microbiota, Alejandra Romero, responsable de Nutrición y Ciencia de Danone México, revela cómo este alimento milenario combate la diabetes tipo 2 y la intolerancia a la lactosa.

Microbiota
Lo que hace un siglo se vendía exclusivamente en las farmacias como un remedio para la salud digestiva, hoy es el centro de una revolución científica. En el marco del Día Mundial de la Microbiota, especialistas recordaron que los alimentos fermentados y los probióticos han dejado de ser una simple moda o tendencia de estilo de vida para consolidarse como herramientas clínicas clave en la prevención de enfermedades crónicas y metabólicas.
En entrevista, Alejandra Romero, responsable de la parte de Nutrición y Ciencia de Danone México, desmitificó el uso del yogur y detalló los hallazgos científicos más disruptivos que están transformando la salud pública, especialmente en la población mexicana.
De la farmacia a la prevención de la diabetes
Uno de los hitos más sorprendentes de los últimos años es el reconocimiento formal por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), que avala que el consumo regular de yogur disminuye el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
"Esto es extraordinario para un país como México, donde alrededor del 17% de la población padece diabetes tipo 2; estamos hablando de un problema de salud pública prioritario", señaló la especialista.
Asimismo, el yogur se posiciona como el mejor aliado para el 50% de los mexicanos que sufren de intolerancia o malabsorción de la lactosa.
Al contener microorganismos vivos (Streptococcus thermophilus y Lactobacillus bulgaricus), el alimento aporta sus propias enzimas para degradar la lactosa, permitiendo que personas con intolerancia leve o moderada consuman lácteos sin presentar síntomas. A esto se suma una digestibilidad proteica mucho más rápida, clave en el actual auge de los productos altos en proteína.
Fermentado no es lo mismo que probiótico
Romero aclaró una confusión común entre los consumidores: no todo alimento fermentado es un probiótico.
Mientras que productos como el pan se someten a altas temperaturas de horneado que destruyen los microorganismos, el yogur exige una estricta cadena de frío para mantener los microorganismos vivos y "dormidos" hasta el momento de su consumo. Por norma, un yogur debe garantizar un mínimo de diez millones de Unidades Formadoras de Colonias (UFC) para llamarse como tal.
La experta explicó que la tecnología alimentaria actual permite que estas bacterias sobrevivan a la hostilidad del ácido gástrico y la bilis, llegando activas al intestino. Incluso, la innovación en empaques ha desarrollado formatos tipo pouch capaces de conservar el producto hasta seis horas fuera del refrigerador sin alterar sus propiedades.
Mapeando el "intestino mexicano"
La personalización de la nutrición ya también dio sus primeros pasos. México se convirtió en el tercer país en participar en el proyecto The Human Diets & Microbiome Initiative (THDMI), un esfuerzo conjunto entre la Universidad de San Diego y Danone Nutricia Research para mapear la microbiota intestinal por regiones geográficas.
Debido a que la microbiota actúa como una huella dactilar única que varía según la dieta y el estilo de vida, este estudio comparativo (realizado también en Estados Unidos, Japón y el Reino Unido) permitirá diseñar productos específicos para las necesidades biológicas y los hábitos alimenticios del consumidor mexicano. De igual forma, las líneas de investigación ya apuntan hacia cepas bacterianas enfocadas en robustecer el sistema inmune —cuyo 70% reside en el intestino— y promover un envejecimiento saludable.
El eje intestino-cerebro
Finalmente la relevancia de difundir ciencia verídica sobre la microbiota radica en su impacto integral, explica la especialista. Hoy se sabe que un desequilibrio intestinal está vinculado a padecimientos que van desde el estrés y la baja inmunidad, hasta enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, a través del llamado eje intestino-cerebro.
Ante la proliferación de desinformación en redes, el Instituto Danone busca democratizar el conocimiento ofreciendo evidencia científica accesible. La salud preventiva no requiere necesariamente de suplementos encapsulados costosos, sino de decisiones diarias informadas.
Reincorporar el yogur como un vehículo democrático y accesible, elevar el consumo de fibra, mejorar la calidad del sueño y caminar más son pequeñas acciones al alcance de la población que, en palabras de la especialista, entregan un "regalo enorme: la salud en sus propias manos".
En el siguiente enlace se pueden encontrar recursos para una mejor nutrición y salud de manera sencilla: https://www.institutodanone.org.mx/

