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Arte e Ideas

Lectura 6:00 min

Kotaro Fukuma: hay que amar la música que no conocemos

El pianista japonés llega al FIC con Viaje sobre agua, un programa que reúne a Mendelssohn, Debussy, Wagner, Smetana y Takemitsu y que refleja su búsqueda de repertorios poco explorados

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El pianista japonés llegará a la edición 54 del Festival Internacional Cervantino con Viaje sobre aguaFoto: Cortesía Laurent COUSIN

Ricardo Quiroga

¿Qué hay detrás de un pianista cuando termina de ejecutar la partitura? ¿Qué escucha, qué busca y qué cambia cuando el instrumento deja de ser el mismo y el concierto ocurre en otra ciudad, otra acústica, ante otro público?

Para Kotaro Fukuma, tocar el piano no consiste únicamente en reproducir una obra. También implica descubrirla, ponerla en relación con otras y volver a encontrarla cada vez que se sienta frente a un instrumento distinto.

El pianista japonés llegará a la edición 54 del Festival Internacional Cervantino con Viaje sobre agua, un programa que convierte este elemental y vital líquido en hilo conductor y que, al mismo tiempo, revela su inclinación por ampliar los márgenes del repertorio clásico.

Nacido en Tokio y formado en París, Berlín y la Academia de Piano del Lago de Como, en Italia, Fukuma obtuvo en 2003 el primer premio del Cleveland International Piano Competition y desde entonces ha construido una carrera internacional que lo ha llevado al Carnegie Hall, Lincoln Center, Wigmore Hall, Philharmonie de Berlín y Suntory Hall de Tokio, entre otros escenarios de primer nivel. Ha publicado más de veinte discos y desde 2020 dirige Rare Piano Music, una serie dedicada a repertorios poco conocidos.

Un viaje sobre el agua, en el Cervantino

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El programa continúa con Wagner y Smetana, a partir de los cuales, Fukuma interpretará sus propias transcripciones del preludio de Tristán e Isolda y El Moldava, respectivamente.Foto: T.Shimmura Cortesía

Pero su biografía no explica por sí sola la singularidad de este pianista. Hay que escucharlo hablar sobre el agua para comprender su devoción por el elemento, su búsqueda vehemente de temas igual de líquidos y poéticos, y su ímpetu para promover la selección en su trote por el mundo.

“En mi nombre aparece el kanji 洸 (kō), que se escribe con dos elementos: agua y luz. Por eso evoca la imagen del agua resplandeciente. Cuando veo este fenómeno me da mucha inspiración, energía positiva, consuelo y una sensación de paz. Uno de mis objetivos al tocar el piano es transmitir esta misma impresión a través de mi interpretación”.

Desde 2012, esa imagen se convirtió en una especie de proyecto vital para Fukuma. Viaje sobre agua, concebido para el Cervantino, prolonga esa búsqueda mediante un recorrido que comienza con la poco conocida Gondellied, de Mendelssohn, pasa por Cantos del Rhin, de Bizet, y reúne tres piezas de Debussy —Reflejos en el agua, Claro de luna y La isla alegre— como si fueran distintos momentos de un mismo paisaje.

El programa continúa con Wagner y Smetana, a partir de los cuales, Fukuma interpretará sus propias transcripciones del preludio de Tristán e Isolda y El Moldava, respectivamente. En ambos, el agua cobra un papel preponderante. En la obra de Wagner, el japonés encuentra un viaje nocturno por el mar y, en la de Smetana, ofrece un recorrido sonoro por un río que se convierte también en metáfora de la memoria.

Escuchar lo que todavía no conocemos

Hay algo más para destacar en la personalidad de Fukuma: la curiosidad por encima de la solemnidad exacerbada.

Para muestra, un botón. La pieza que abrirá su recital el próximo 16 de octubre en el Templo de Marfil de Abajo, en la ciudad de Guanajuato, y posteriormente en el Auditorio Gota de Plata, en Pachuca, y en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, en la Ciudad de México, llegó a sus oídos por un camino poco convencional para un pianista de formación clásica.

Descubrió recientemente la pieza Gondellied, de Felix Mendelssohn y, según cuenta, encontró una interpretación de esta pieza lacustre por el célebre Daniel Barenboim en YouTube que le hizo pensar que podía funcionar como comienzo del concierto Cervantino.

Este cambio tecnológico también modificó su manera de descubrir música. Recuerda con particular afecto las tiendas de partituras y las bibliotecas de los conservatorios que frecuentaba antes de que existiera YouTube. “Me encanta ir a la tienda de música y ver muchas partituras y descubrir las cosas”, dice. Ahora, reconoce, la plataforma digital se ha convertido en una fuente importante.

Esa disposición para el descubrimiento explica también su relación con la música contemporánea. Pero Fukuma no la presenta como una sustitución del canon, sino como una ampliación.

“Me encanta Beethoven y Chopin, pero no solamente. Me gusta explorar cosas raras y contemporáneas. Es muy importante para mí tener siempre nuevos hallazgos”, declara Fukuma.

Su crítica apunta también a la lógica de programación: “Es una pena que hoy muchos organizadores de eventos musicales quieran que el pianista interprete siempre a Chopin o Beethoven porque es fácil para llenar la sala”.

Sin embargo, para él, lo desconocido puede producir justamente el efecto contrario al temor de no convocar público, y no teme en probar su convicción en cada concierto. Esa filosofía estará también en la decisión de incorporar a su programa una obra del compositor japonés Tōru Takemitsu, Rain Tree Sketch (1982).

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Antes de cada concierto escucha el piano, prueba su respuesta y modifica su interpretación de acuerdo con la acústica.Foto: Eiichi Ikeda Cortesía

Asimismo, Kotaro Fukuma también habla de su amiga, la compositora Yuka Takechi, autora de Winter Light / Ephemera for piano, pieza basada en un haiku de Saisei Muro que le encargó para un recital dedicado a Takemitsu. Comparte que ha decidido incluir directamente la obra del compositor japonés, fallecido en 1996, al cumplirse este año tres décadas de su muerte. De esta manera, será quizás uno de los recitales más personales de su carrera.

La música, para Fukuma, tampoco permanece intacta frente al espacio. Antes de cada concierto escucha el piano, prueba su respuesta y modifica su interpretación de acuerdo con la acústica. “Es muy importante para mí transmitir cada nota. Si no se puede comprender lo que quería tocar o transmitir, no es bueno”.

Por eso no existe para él un método idéntico para cada escenario. Busca interpretar la misma obra “siempre con fresh feeling”, una emoción renovada.

Quizá ésa sea la mejor manera de entender a este pianista: no como alguien que abandona la tradición, sino como alguien que la pone nuevamente en movimiento. Entre Mendelssohn, Debussy, Wagner, Smetana y Takemitsu, el viaje de Fukuma termina siendo una invitación a escuchar de nuevo, desde otro nivel de percepción, tal como el río del que hablaba Heráclito de Éfeso: nunca es el mismo, porque uno mismo tampoco lo es.

Kotaro Fukuma en México 

  • Festival Internacional Cervantino 
  • 16 de octubre, 13:30 horas 
  • Templo de Marfil de Abajo, Guanajuato 

Circuito Cervantino 

  • 18 de octubre, 17:00 horas 
  • Auditorio Gota de Plata, Pachuca, Hidalgo 
  • 20 de octubre, 19:00 horas 
  • Centro Cultural Ollin Yoliztli, Sala Silvestre Revueltas, Ciudad de México
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